- Galicia se adelanta en la defensa de un fondo específico para la pesca y marca la estrategia que ahora adopta el Gobierno en Bruselas.
Galicia toma la iniciativa
El debate sobre el futuro de la financiación europea de la pesca ha encontrado en Galicia a su actor más combativo. La comunidad reaccionó con rapidez tras el anuncio de la Comisión Europea de diluir el actual Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA) en un gran fondo común junto al agrícola. Apenas dos días después de conocerse la propuesta, la Consellería do Mar reunió al sector y puso en marcha un grupo de trabajo para analizar las consecuencias de esta medida.
Un sector en alerta
La idea de integrar el FEMPA en un paquete más amplio preocupa especialmente a la flota y a la cadena mar-industria gallega. El temor es perder visibilidad política y, sobre todo, capacidad financiera para modernizar barcos, reforzar la sostenibilidad de la actividad o adaptarse al cambio climático. La propuesta europea también supondría un recorte estimado de hasta el 60 % respecto al actual marco, una reducción que amenaza con dejar sin oxígeno a un sector clave para la economía y el empleo en las comunidades costeras.

Estrategia común desde Galicia
Desde agosto, el grupo de trabajo creado en el Consello Galego de Pesca —con representantes de las principales organizaciones— analiza el impacto del plan comunitario y prepara una hoja de ruta con doble objetivo: tejer alianzas con otras regiones marítimas y articular una respuesta técnica y política de peso en Bruselas. Ese esfuerzo coordinado ya ha tenido eco en Madrid. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación propuso esta misma semana un grupo de trabajo conjunto con las comunidades autónomas, siguiendo el camino que Galicia abrió durante el verano.
Claves de la negociación europea
El desenlace llegará en 2027, con el cierre del nuevo Marco Financiero Plurianual (2028-2034). Hasta entonces, se sucederán los contactos entre Estados miembros y la Comisión Europea. Para Galicia, el reto está claro: mantener un fondo específico y suficiente que permita estabilidad y desarrollo a la flota y a la acuicultura, sectores que sostienen miles de empleos y dan forma a la identidad económica y social de buena parte del litoral.

Más allá del FEMPA: el Pacto por los Océanos
En las jornadas de Ribeira también se habló del Pacto Europeo por los Océanos. Galicia insiste en que las comunidades pesqueras deben estar en la mesa de decisión: desde el diseño de estrategias de adaptación al cambio climático hasta la recopilación de datos científicos que respalden políticas más eficaces. La integración plena de la pesca y de la acuicultura como pilares de este acuerdo será otra de las batallas a librar en los próximos años.
Ribeira, un puerto en primera línea
No es casualidad que estas reflexiones se hayan puesto sobre la mesa en Ribeira, uno de los puertos de bajura más importantes de Europa. La OPP83, con 17 buques entre arrastre y cerco y con marcas propias como Lirio de Ribeira, es un ejemplo de cómo la organización del sector puede aportar valor añadido en el mercado. En este escenario, la defensa de un fondo pesquero fuerte y diferenciado cobra todavía más sentido.