Galicia lidera Europa en mejillón: reto y futuro del sector

  • Galicia refuerza su liderazgo europeo en acuicultura de mejillón con innovación, sostenibilidad y más de 9 millones facturados en 2024.

Galicia, potencia europea del mejillón

Galicia no solo mantiene su liderazgo en la acuicultura de moluscos en Europa: lo afianza con datos, ciencia y una mirada clara al futuro. La comunidad produjo en 2024 un total de 748 toneladas de mejillón, que generaron más de 9 millones de euros, según los últimos registros. Este volumen confirma la recuperación del sector tras un año 2023 marcado por condiciones meteorológicas extremas que mermaron la producción.

La jornada “Innovación y sostenibilidad en el cultivo del mejillón”, celebrada en Vilanova de Arousa y organizada por Opmega (Organización de Productores de Mejillón de Galicia), puso sobre la mesa tanto los retos ambientales como las oportunidades del sector. Entre ellos, la adaptación a los cambios climáticos, la investigación aplicada y el refuerzo de la trazabilidad como ejes clave para sostener un modelo que, además de económico, es cultural y territorial.

Galicia y el mundo: un gigante del bivalvo

Con un 44,6% de la producción de mejillón de toda Europa, España se situó en 2024 como el tercer productor mundial, solo por detrás de China y Chile, según datos de la FAO. Galicia acapara la práctica totalidad de esa cuota nacional, siendo las Rías Baixas el epicentro de una actividad que emplea a cientos de familias, sustenta a docenas de pequeñas industrias conserveras y configura el paisaje económico de la costa.

Del total gallego, el 73% del mejillón se destinó a su comercialización en fresco, lo que refleja la preferencia creciente del consumidor por el producto local de alta calidad. El resto fue absorbido por la industria transformadora, que sigue siendo clave para amortiguar picos de producción y dar salida a tamaños no comerciales.

Investigación aplicada: el salvavidas del bateeiro

Si algo quedó claro en la jornada de Vilanova es que el futuro del mejillón pasa por la ciencia. La colaboración entre bateeiros, centros de investigación y sector público se está traduciendo en proyectos que buscan garantizar la viabilidad de esta actividad más allá de las crisis ambientales.

Programas como Apromex, enfocado en estudiar y aprovechar las poblaciones de mexilla en zonas intermareales, o los desarrollos de sistemas de captación más eficientes y viveros controlados, abren nuevas posibilidades de producción. Además, la reciente puesta en marcha de una plataforma digital para visualizar datos larvarios en tiempo real supone un salto en control sanitario y planificación productiva.

Estas iniciativas, respaldadas por el Centro de Investigaciones Marinas (CIMA), Intecmar y Cetmar, forman parte de una estrategia de inversión que prevé más de 1,2 millones de euros hasta 2026.

Acuicultura sostenible: el debate que marcará el rumbo

Más allá de los datos, el cultivo de mejillón está llamado a encabezar un modelo de economía azul que combine productividad con respeto ambiental. En la jornada de Opmega participaron expertos en investigación marina, tecnología alimentaria y economía costera, que debatieron sobre cómo hacer que este molusco siga siendo un emblema de sostenibilidad.

Las soluciones no son sencillas: desde la mitigación del impacto de las lluvias torrenciales hasta la incorporación de tecnologías que permitan reducir mortalidades en eventos de baja salinidad. Pero el sector cuenta con una ventaja clara: experiencia, conocimiento del medio y un tejido social que sigue creyendo en el valor de la batea como forma de vida.

Una cadena que empieza en el mar y termina en el plato

La jornada también sirvió para poner en valor el trabajo diario de los productores, con un reconocimiento especial a las personas que mantienen viva una actividad exigente, dependiente del clima y de una normativa cada vez más compleja. El evento cerró con una degustación que puso en valor no solo la calidad del mejillón gallego, sino su papel central en la gastronomía y economía marina del país.

Para el futuro, el reto no es solo producir más, sino producir mejor. Apostar por una acuicultura que no solo garantice ingresos, sino que también conserve los ecosistemas que la hacen posible. Porque el mejillón no es solo un producto: es parte del alma de la costa gallega.