- La acuicultura ecológica gallega crece con fuerza gracias al acuerdo para promover sus productos en universidades y al liderazgo en mejillones y algas certificadas.
Galicia reafirma su liderazgo europeo en acuicultura ecológica con un modelo basado en la sostenibilidad, el valor añadido y la expansión internacional.
No es una promesa, es una realidad que crece cada año en las rías gallegas: la acuicultura ecológica se ha convertido en uno de los motores más sólidos del sector mar-industria, con el mejillón y las algas como productos estrella, y ahora, también con una estrategia renovada de promoción social y educativa.
Un acuerdo clave para el futuro del mar ecológico
El pasado 2 de abril, se firmó un nuevo acuerdo entre la Consellería do Mar y el Consello Regulador da Agricultura Ecolóxica de Galicia (Craega), que marca un nuevo impulso para el sector. Con un presupuesto total de 80.000 euros, de los cuales 40.000 son aportados por la Xunta y cofinanciados por el Fondo Europeo Marítimo de Pesca y de Acuicultura (FEMPA), este pacto busca potenciar el consumo y la visibilidad de los productos ecológicos gallegos.
La campaña se presenta bajo el lema “Ecolóxicos a Mares”, y pone el foco en la juventud: se realizarán acciones directas en los campus universitarios gallegos con degustaciones, actividades sensoriales y experiencias culinarias abiertas al alumnado y personal docente. Se ofrecerán mejillones, algas y conservas con certificación ecológica, y se difundirá material informativo sobre sus beneficios nutricionales y ambientales.
Pero el acuerdo va más allá de las aulas. Se desplegará una estrategia digital activa con retos virales, etiquetas en redes sociales y contenidos visuales que refuercen los valores del consumo responsable y del producto local sostenible. La idea es clara: conectar con nuevas generaciones que exigen calidad sin renunciar a la conciencia medioambiental.

Una producción que crece en cantidad, valor y prestigio
Galicia concentra el 69% de toda la producción ecológica marina de España. De las más de 4.000 explotaciones nacionales de peces, moluscos, crustáceos y algas, más de 2.700 están en territorio gallego. Y es que el entorno natural, especialmente en las rías, es inmejorable: aguas ricas en nutrientes, biodiversidad autóctona y décadas de conocimiento local.
El caso más emblemático es el del mejillón ecológico, que desde sus primeras 12 toneladas certificadas en 2010 no ha parado de crecer. En 2023, Galicia contaba con 208 bateas dedicadas exclusivamente a esta producción, la mayoría en la ría de Arousa. Las ventas superan los cinco millones de euros anuales y más de la mitad de los mejillones certificados se exportan, principalmente a Alemania, Reino Unido y Austria, aunque también llegan a Países Bajos, Dinamarca e Italia.
El mar como despensa vegetal
Junto al mejillón, el otro gran protagonista del mar ecológico gallego son las algas. Su cultivo y recolección sostenible —especialmente en las provincias atlánticas— generaron 1,5 millones de euros en ventas certificadas en 2023, el doble que en 2013. La calidad del agua y el proceso de recogida, siempre respetando zonas libres de contaminación y empleando energías renovables cuando es posible, garantizan un producto muy valorado tanto en la nueva cocina como en la industria transformadora.

La transformación, clave en el valor añadido
La industria del mar ecológico no se limita a la extracción. En 2023, las transformadoras gallegas absorbieron casi el 70% del volumen certificado, generando una facturación de 6,5 millones de euros. Conservas, salsas, patés y productos preparados con base de mejillón o algas ya forman parte del catálogo ecológico, con empresas más allá de las provincias marítimas: Lugo y Ourense también se suman a esta ola de valor añadido.
El reto: mantener el liderazgo y ampliar el impacto
El crecimiento de este sector es constante, pero también exige vigilancia. La conversión ecológica de las bateas, la necesidad de trazabilidad estricta y la presión de mercados exteriores con normas menos exigentes plantean desafíos importantes.
Sin embargo, la combinación de tradición marinera, innovación industrial y estrategias de promoción inteligente refuerzan a Galicia como referente europeo en acuicultura ecológica. Un modelo que genera empleo local, exporta calidad y educa a nuevos consumidores bajo un mismo principio: producir sin destruir.