- El Gobierno gallego reclama más de 2,3 millones al Estado por los costes ambientales del vertido masivo de pellets en 2023.
Reclamación oficial por el desastre de los pellets
El vertido masivo de pellets plásticos que alcanzó la costa gallega a finales de 2023 sigue generando tensiones entre administraciones. Esta semana, Galicia ha vuelto a reclamar al Gobierno central una compensación por los costes de limpieza y el daño ambiental provocado por este episodio, que dejó huella en cientos de kilómetros del litoral atlántico.
Según la reclamación remitida por la administración gallega, el impacto económico asciende a más de 2,3 millones de euros. Se trata de una cifra que engloba tanto los gastos directos de retirada de pellets como las acciones urgentes para mitigar los efectos sobre el medio marino.
Un desastre con efectos duraderos en el mar
La llegada masiva de pellets —microplásticos utilizados como materia prima industrial— supuso un desafío logístico y ecológico para los municipios costeros y el sector pesquero. A pesar de que se trataba de residuos de pequeño tamaño, su extensión, persistencia y dificultad de retirada multiplicaron el problema.
Cofradías, mariscadoras y asociaciones ecologistas advirtieron desde el inicio sobre el riesgo de acumulación en zonas intermareales, fondos marinos y bancos marisqueros. A día de hoy, algunas áreas siguen detectando presencia residual de estas partículas.

¿Quién paga el coste del plástico?
La polémica no es solo ambiental: también es económica. La carta enviada por Galicia a la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, exige al Gobierno central que asuma su responsabilidad y transfiera los fondos necesarios para cubrir los gastos generados por una emergencia que, según sostienen, excedía las competencias autonómicas.
La falta de coordinación estatal en los primeros días tras el vertido fue criticada por numerosos colectivos. Muchos municipios actuaron por su cuenta, sin directrices claras ni ayudas inmediatas. Esta nueva reclamación intenta corregir esa desatención.
¿Y Portugal? Un vacío en la reclamación
Aunque el vertido se originó frente a las costas de Viana do Castelo, en aguas portuguesas, tras la pérdida de carga del buque Toconao, la reclamación presentada por Galicia no menciona ni al Gobierno luso ni a la naviera responsable. La contaminación cruzó la frontera impulsada por las corrientes del Atlántico, afectando de lleno al litoral gallego, pero la dimensión internacional del desastre ha quedado fuera del debate institucional.
Expertos en derecho ambiental recuerdan que, en casos de contaminación transfronteriza, es posible iniciar reclamaciones formales tanto a terceros países como a las compañías responsables. Sin embargo, por ahora, Galicia concentra su presión sobre Madrid, dejando en suspenso la exigencia de responsabilidades a nivel internacional.

Un precedente importante para el futuro
Más allá de la cifra reclamada, el caso sienta un precedente clave en la gestión de emergencias ambientales en el mar. La dispersión de microplásticos es un fenómeno creciente y, como demuestra este episodio, las consecuencias económicas y ecológicas pueden ser tan extensas como invisibles.
El sector marítimo gallego, profundamente vinculado a la salud de su entorno, observa con atención el desenlace de esta reclamación. Lo que está en juego no es solo una compensación puntual, sino el modelo de respuesta ante futuras crisis de contaminación marina.