Galicia diseña su plan para ordenar el litoral

  • La Xunta asume desde julio la gestión del litoral y convoca a los municipios costeros para diseñar un pacto común que garantice un uso sostenible del territorio.

Galicia toma el timón de su costa

A partir del 1 de julio, Galicia gestionará por primera vez su propio litoral. La transferencia de competencias, formalizada con el Gobierno estatal, marca un antes y un después en la ordenación del espacio costero. La Xunta ha presentado esta semana su hoja de ruta para ordenar el litoral gallego, una franja vital para el futuro del mar y de las comunidades que viven de él.

Durante la reunión de la II Comisión Interdepartamental de Coordinación de la Ordenación del Litoral, celebrada en la Cidade da Cultura, el presidente Alfonso Rueda anunció la creación de un Comité Técnico de Planificación, un órgano clave para organizar los nuevos instrumentos normativos que definirán el uso de la costa gallega.

¿Qué cambia con esta competencia?

Con esta transferencia, Galicia deja de depender de Madrid para decidir sobre usos, actividades y proyectos en su litoral. Desde marisqueo a puertos deportivos, desde acuicultura a turismo o urbanismo costero, todo estará bajo control autonómico. La Xunta, además de asumir los recursos traspasados por el Estado, movilizará personal e inversiones propios para garantizar una gestión eficaz, según confirmó el presidente gallego.

En palabras de Rueda, “es una competencia que afecta a múltiples departamentos y exige una actuación coral del Gobierno”. La gestión dejará de ser un compartimento estanco y se plantea como una política transversal, integrando medio ambiente, pesca, ordenación territorial y economía azul.

Un pacto con los ayuntamientos del litoral

Uno de los anuncios más destacados de la jornada fue la convocatoria de una cumbre de todos los municipios costeros de Galicia. El objetivo: construir de forma conjunta el Pacto Gallego por el Litoral, un acuerdo político y técnico que sirva de base para proteger los ecosistemas costeros sin frenar la actividad económica.

La Xunta quiere que esta etapa sea ejemplo de cogobernanza, implicando a los concellos en la toma de decisiones. Una apuesta que, si se concreta con diálogo real, puede sentar las bases para una gestión más equilibrada entre conservación y desarrollo.

Impacto para el sector del mar

Para el mundo del mar, la gestión directa del litoral abre nuevas posibilidades, pero también plantea desafíos. Las cofradías, las empresas de acuicultura, los puertos o los astilleros estarán ahora bajo un marco normativo gallego que, si se desarrolla bien, puede agilizar trámites, adaptar normativas y potenciar usos compatibles.

Pero los detalles importan: ¿habrá una ventanilla única para el sector? ¿Se garantizarán los derechos históricos de uso? ¿Cómo se coordinarán las distintas consellerías? La experiencia dirá si esta descentralización se traduce en eficiencia o si queda en un marco político sin herramientas reales de cambio.

Galicia asume la gestión de su litoral con ambición y promesas de participación. Ahora el reto está en convertir esa hoja de ruta en políticas concretas que reconozcan el valor del mar como motor económico, social y cultural. El pacto por un litoral vivo y sostenible no puede esperar más mareas.