Furtivismo en Galicia: amenaza oculta para la pesca

  • El furtivismo en Galicia deja 118 kilos diarios de pescado y marisco ilegal este verano, un problema que amenaza al sector pesquero y marisquero.

Un enemigo silencioso en el litoral gallego

El furtivismo sigue siendo una herida abierta en la costa gallega. Aunque los datos de este verano muestran un ligero descenso respecto al año anterior, el problema persiste con fuerza: 118 kilos de pescado y marisco ilegal confiscados cada día, según los informes de Gardacostas de Galicia.

La cifra revela una realidad incómoda: detrás del marisco que nunca llega a lonja se esconde un mercado paralelo que no solo erosiona la economía del sector, sino que también pone en riesgo los ecosistemas marinos.

¿Quiénes son los furtivos?

El perfil del furtivo es variado, pero los que más preocupan al sector no son los bañistas que llenan un cubo de almejas en la playa, sino quienes operan con un objetivo claro: nutrir el mercado negro.

Entre ellos hay pescadores en activo que se saltan las normas, mariscadores que buscan un ingreso rápido gracias a compradores sin escrúpulos, y también personas arrastradas por la precariedad económica. El resultado es el mismo: producto sin control sanitario, competencia desleal y pérdida directa para quienes cumplen la normativa.

Las cifras del verano: controles, sanciones e incautaciones

Entre el 1 de julio y el 24 de agosto, Gardacostas realizó cerca de 1.600 inspecciones, un promedio de 29 diarias. La mayoría se concentraron en puertos y en el mar, donde se detecta más de la mitad de las infracciones.

En total, se levantaron 445 expedientes sancionadores, con un promedio de ocho al día. El número es ligeramente inferior al del verano pasado, pero el impacto sigue siendo preocupante.

Los decomisos son otro reflejo del alcance del problema: más de 6.500 nasas retiradas, en su mayoría destinadas al pulpo, además de redes, anzuelos ilegales y los temidos cacharros —nasas portuguesas prohibidas en Galicia—, cuyo uso aumentó un 55 %.

El producto más codiciado: el pulpo

El pulpo se consolida como la presa estrella de los furtivos. Este verano se requisaron 3.920 kilos, más del doble que en 2024. El marisco —almejas, navajas, berberechos, nécoras, centollas o percebes— también registró un repunte, con más de 1.000 kilos incautados. En cambio, los decomisos de sardina se desplomaron: de casi 6.000 kilos el pasado año a poco más de 1.100 en 2025.

Los productos vivos suelen ser reintroducidos en el mar o resembrados, pero cuando no es posible, se entregan a entidades sociales o se destruyen. Una gestión necesaria, pero que no compensa las pérdidas para el sector legal.

Consecuencias para el sector

El furtivismo no es solo una infracción administrativa: está tipificado como delito. Las sanciones incluyen multas elevadas, inhabilitación para faenar e incluso penas de prisión para reincidentes. Este verano se han llegado a confiscar cuatro embarcaciones y un automóvil utilizados para estas prácticas.

Más allá de la vía judicial, el verdadero impacto lo sienten los profesionales del mar, que ven cómo el esfuerzo de cumplir normativas, cuotas y vedas se desvirtúa frente a quienes saltan las reglas. Además, el furtivismo degrada los recursos marinos, comprometiendo la sostenibilidad de especies clave para la economía gallega.

Un reto pendiente: frenar la demanda

La lucha contra el furtivismo no termina en el mar. Los compradores que alimentan este mercado negro son la otra cara del problema. Sin salida comercial, los furtivos no tendrían incentivo.

El sector coincide en que es necesario reforzar los controles en la cadena de distribución y concienciar al consumidor. Porque detrás de una ración barata de pulpo o de almejas sin trazabilidad puede esconderse un daño irreparable al mar y a quienes viven de él.