Fin del ferri del Miño: adiós al Santa Rita

  • El ferri Santa Rita de Cássia será desguazado tras décadas uniendo A Guarda y Caminha, marcando el fin de una conexión histórica en el Miño.
  • El histórico ferri del Miño, Santa Rita de Cássia, será desguazado por su deterioro. Caminha ya planea sustituirlo en plena temporada alta.

El río Miño pierde uno de sus símbolos más reconocibles. El ferri Santa Rita de Cássia, que durante más de dos décadas conectó las orillas de A Guarda y Caminha, no volverá a navegar. Su desguace marca el final de una etapa clave en la movilidad transfronteriza y en la vida cotidiana de pescadores, mariscadores y visitantes de ambas riberas.

El fin de una embarcación histórica

La Cámara Municipal de Caminha, propietaria del buque, ha confirmado que la embarcación será desmantelada tras considerar inviable su reparación. El deterioro estructural acumulado y los elevados costes de puesta a punto han sido determinantes.

El Santa Rita de Cássia, operativo desde 1995, representó durante años un enlace esencial entre Galicia y el norte de Portugal. Más allá del transporte de pasajeros, su actividad tenía un impacto directo en la economía local, facilitando el tránsito de trabajadores del mar, comercio de proximidad y turismo.

Su última maniobra, en julio de 2025, ya evidenció su delicado estado. Tras permanecer encallado durante años en la desembocadura del río Coura, fue necesario un complejo operativo con remolcadores para su traslado.

Un servicio marcado por la intermitencia

El ferri llevaba años funcionando de forma irregular. Problemas de dragado en el canal, temporales y averías técnicas dificultaron su operatividad incluso antes de la pandemia.

La crisis sanitaria supuso el golpe definitivo. El servicio quedó suspendido y nunca logró recuperar la estabilidad. En su última etapa, operaba únicamente con pasajeros, sin capacidad para vehículos, lo que redujo aún más su impacto económico.

Para el sector marítimo local, esta pérdida no es solo simbólica: supone la desaparición de una infraestructura que contribuía a la cohesión de comunidades pesqueras a ambos lados del Miño.

Impacto en el sector y en la economía local

La desaparición del ferri afecta directamente a:

  • Profesionales del mar, que utilizaban la conexión para desplazamientos rápidos entre puertos cercanos.
  • Turismo costero, especialmente vinculado al Camino Portugués de la Costa.
  • Comercio transfronterizo, que dependía de una conexión ágil y directa.

En temporada alta, el flujo de peregrinos y visitantes aumenta considerablemente, lo que incrementa la presión sobre alternativas menos eficientes.

Galicia y el Miño: una conexión estratégica

1La realidad en A Guarda

En A Guarda, la falta del ferri se ha dejado notar especialmente tras la rehabilitación del puerto de A Pasaxe, que esperaba recuperar el tráfico fluvial.

Mientras tanto, la Xunta mantiene un servicio de transporte terrestre para garantizar el cruce, aunque este no sustituye la inmediatez ni el valor cultural del transporte marítimo.

Alternativas actuales

Ante la ausencia del ferri, han proliferado soluciones como:

  • Taxi boats, pequeñas embarcaciones privadas que transportan peregrinos.
  • Transporte por carretera, con rutas alternativas más largas.

Estas opciones, aunque funcionales, no ofrecen la misma capacidad ni regularidad.

Sustitución en marcha: soluciones provisionales

Caminha ya trabaja en una alternativa. El municipio prevé incorporar una nueva embarcación con capacidad para entre 50 y 60 pasajeros antes del verano.

Este nuevo ferri tendría un carácter provisional, pensado para responder a la alta demanda estacional, especialmente en los meses de mayor actividad turística.

Sin embargo, el reto será garantizar la viabilidad operativa en un entorno marcado por problemas estructurales como el dragado del río.

El futuro: ¿del río al puente?

Más allá de la solución inmediata, el foco está puesto en un proyecto de mayor alcance: la construcción de un puente internacional entre A Guarda y Caminha.

Esta infraestructura, considerada estratégica por el Gobierno portugués, permitiría:

  • Eliminar la dependencia del transporte fluvial.
  • Garantizar una conexión permanente.
  • Impulsar el desarrollo económico de la zona.

No obstante, su viabilidad dependerá de factores económicos y ambientales, en un entorno especialmente sensible desde el punto de vista ecológico.

El desguace del Santa Rita de Cássia supone mucho más que la retirada de un ferri. Representa el cierre de una etapa en la historia marítima del Miño y evidencia los desafíos que enfrenta el transporte fluvial en entornos complejos.

Mientras se buscan soluciones, el río sigue marcando el ritmo de una frontera que, durante décadas, este barco ayudó a acercar.