FEMPA en recesión: peligran 450 millones para la pesca gallega

  • El recorte del 67 % en los fondos FEMPA amenaza inversiones clave en pesca, acuicultura y flota en Galicia a partir de 2028.

Galicia ante el tijeretazo del FEMPA: menos fondos, más incertidumbre

El sector marino gallego navega hacia aguas inciertas. La drástica reducción del 67 % en los futuros fondos europeos FEMPA (Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura) abre un escenario preocupante para la economía azul de Galicia. Las cifras son claras: de 6.000 millones de euros disponibles en el actual período 2021–2027, el nuevo marco para 2028–2034 arranca con solo 2.000 millones comprometidos.

La traducción práctica de ese descenso es demoledora: más de 450 millones de euros en proyectos para la pesca gallega podrían quedarse sin apoyo financiero. Y eso, en un sector que ya acusa desgaste, envejecimiento y falta de relevo, equivale a un torpedo en plena línea de flotación.

Del papel al puerto: ¿cuánto perdería Galicia?

Si aplicamos el mismo reparto que hasta ahora, España pasaría de recibir unos 1.120 millones a solo 370 millones de euros. Galicia, que históricamente capta el 30 % de esos fondos nacionales, vería su dotación reducirse de unos 336 millones a apenas 111 millones.

Teniendo en cuenta que los proyectos financiables exigen una cofinanciación del 70 % por parte del FEMPA y un 30 % de las comunidades autónomas, el volumen total de inversión actual (más de 700 millones de euros) se vería reducido a unos 250 millones. ¿El resultado? Más de 450 millones de inversión en acuicultura, transformación o renovación de flota quedarían fuera del radar europeo.

Flota anticuada, ayudas inciertas

Uno de los debates más urgentes es el de la antigüedad y eficiencia de la flota gallega. ¿Cómo sustituir barcos obsoletos o ineficientes si se reducen drásticamente las ayudas?

En Galicia, los fondos FEMPA han sido clave para modernizar barcos, mejorar la seguridad a bordo, reducir emisiones o adaptarse a las exigencias medioambientales. Cada año se construyen entre 7 y 8 nuevos buques en astilleros gallegos, valorados en torno al millón de euros cada uno. Sin esos fondos, este ritmo de renovación se volverá insostenible.

La Consellería do Mar ha insistido en la necesidad de mantener el nivel de apoyo, especialmente en el contexto actual de incertidumbre energética y presión regulatoria sobre el sector extractivo. Pero con la partida europea en descenso, el margen de maniobra autonómico será muy limitado.

Acuicultura: el golpe más directo

El gran damnificado de este recorte puede ser el sector acuícola gallego, especialmente el mejillonero. Solo entre 2025 y 2027, el FEMPA destina más de 65 millones de euros a este subsector, es decir, más de 20 millones al año. Con el nuevo presupuesto, esa cifra podría reducirse a 6 millones anuales, comprometiendo inversiones ya planificadas en bateas, renovación de embarcaciones o infraestructuras de transformación.

Actualmente, se sustituyen unas 20 bateas al año con ayudas del FEMPA, y buena parte de la flota auxiliar del sector —esencial para la extracción y manipulado del mejillón— depende de esta financiación. Un frenazo aquí supondría un parón estructural en una de las actividades más emblemáticas y exportadoras del litoral gallego.

Relevo generacional y sostenibilidad, en pausa

Más allá de los números, los fondos europeos están pensados para facilitar la transición sostenible y el relevo generacional. Dos retos fundamentales para Galicia: una flota que envejece tanto en barcos como en patrones, y un sistema que exige cada vez más cumplimiento normativo, trazabilidad y adaptación tecnológica.

La reorientación del FEMPA hacia otros pilares, como la competitividad global o el Horizonte 2030, plantea además nuevas barreras burocráticas y técnicas para acceder a las ayudas. Y eso podría traducirse en una menor ejecución, algo que ya preocupa a administraciones y profesionales del mar.

El futuro del mar gallego se juega ahora

El recorte del 67 % en el FEMPA no es solo un dato técnico, es una alerta roja para el sector pesquero gallego. Si no se reequilibra el reparto o no se diseñan medidas que garanticen el acceso real a los fondos, la economía azul gallega perderá músculo, innovación y competitividad.

Porque sin ayudas suficientes, renovar flota, transformar instalaciones, mejorar la sostenibilidad o formar a nuevas generaciones será simplemente inviable. Y eso no solo afecta a los profesionales del mar, sino al conjunto del territorio costero que vive —y quiere seguir viviendo— del Atlántico.