Estudian cómo reforzar la inmunidad de la almeja rubia

  • Un proyecto analiza cómo mejorar la resistencia de la almeja rubia a patógenos, clave para la sostenibilidad y rentabilidad del marisqueo gallego.

La almeja rubia bajo la lupa: ciencia para salvar los bancos marisqueros

La almeja rubia, uno de los mariscos más apreciados y con mayor peso económico en Galicia, se enfrenta a una amenaza silenciosa: su vulnerabilidad a los cambios ambientales y a las enfermedades. Un proyecto científico impulsado por el Instituto de Investigaciones Marinas (IIM-CSIC) y la Confraría de Cangas, con apoyo de la Xunta, busca descifrar cómo responde esta especie a los factores ambientales y reforzar su inmunidad natural.

Objetivo: una almeja más resistente y un marisqueo más rentable

El estudio, dotado con más de 230.000 euros y con una duración de tres años, tiene una meta clara: mejorar la productividad del sector marisquero haciéndolo más sostenible. A través del análisis celular y molecular de la respuesta inmune de la almeja rubia, los investigadores quieren identificar los patógenos más frecuentes y cómo afectan a la salud de estos bivalvos en condiciones ambientales variables.

Con estos datos, las cofradías podrán anticiparse a brotes infecciosos, regular mejor la recolección y, en definitiva, proteger tanto el recurso como el sustento de cientos de mariscadoras que dependen de él. La idea es trasladar el conocimiento científico al terreno práctico, ayudando a tomar decisiones basadas en evidencias.

Clima y enfermedades: una amenaza creciente

Diversos estudios advierten que el cambio climático está alterando las condiciones de los bancos marisqueros. Las fluctuaciones de temperatura, salinidad o la presencia de contaminantes pueden debilitar a las almejas, haciéndolas más susceptibles a infecciones que antes eran esporádicas y ahora pueden ser devastadoras.

El proyecto pretende, además, optimizar las condiciones de cultivo en criaderos, con vistas a reforzar los planes de repoblación de bancos naturales. Esto es crucial para garantizar la continuidad de la actividad marisquera, que en 2023 aportó un 43% del total del marisqueo a flote.

Un motor económico en cifras

En los últimos dos años, la producción de almeja rubia alcanzó los 306.400 kilos, con un volumen de negocio cercano a los 5 millones de euros. Sin embargo, gran parte de este marisco no llega directamente al consumidor: se destina a depuradoras, donde las condiciones ambientales son más controlables.

Precisamente, este sector también se beneficiará del estudio, ya que permitirá optimizar sus procesos y aumentar la eficiencia en el mantenimiento y depuración de los bivalvos, contribuyendo así a una cadena de valor más sólida y resiliente.

Ciencia al servicio del marisqueo

El proyecto RIFA no sólo es un avance científico, sino una herramienta estratégica para el futuro del marisqueo gallego. Dotar a las cofradías de datos fiables, simulaciones y modelos predictivos les permitirá adaptarse mejor a los cambios del medio y preservar los recursos de forma inteligente.

En un contexto donde cada vez es más difícil garantizar la sostenibilidad de los recursos marinos, iniciativas como esta refuerzan la idea de que ciencia y mar deben ir de la mano para asegurar que la riqueza de las rías gallegas siga nutriendo tanto al mar como a quienes viven de él.