El Urquiola, 50 años después: la marea negra que cambió Galicia

  • 50 aniversario del Urquiola, la mayor marea negra de Galicia y las lecciones que dejó para la seguridad marítima.
  • Medio siglo después del hundimiento del Urquiola, Galicia recuerda el peor desastre petrolero de su historia y analiza los avances en seguridad marítima que dejó su legado.

El Urquiola, la tragedia que tiñó de negro las rías gallegas

El 12 de mayo de 1976 quedó grabado para siempre en la memoria marítima de Galicia. Aquel día, el petrolero Urquiola embarrancó cuando se aproximaba al puerto de A Coruña cargado con unas 100.000 toneladas de crudo procedente del Golfo Pérsico. Lo que en un primer momento parecía un accidente controlable terminó convirtiéndose en la mayor marea negra sufrida hasta entonces en la comunidad gallega.

Cincuenta años después, el siniestro sigue siendo una referencia obligada para entender la evolución de la seguridad marítima y la fragilidad de un litoral del que dependen miles de familias vinculadas a la pesca, el marisqueo y la acuicultura.

Un error de navegación con consecuencias devastadoras

El Urquiola quedó varado al impactar con una aguja submarina que no figuraba en las cartas náuticas de la época. La maniobra posterior para alejar el buque de la costa resultó fatal. Se produjeron varias explosiones, el petrolero ardió durante horas y terminó partiéndose en dos.

El accidente se cobró la vida del capitán, Francisco Rodríguez Castelo, que abandonó el barco solo después de garantizar la evacuación de los 37 tripulantes.

El derrame de crudo alcanzó las rías de A Coruña, Ferrol y Ares, cubriendo playas, rocas y bancos marisqueros con una espesa capa de petróleo.

El día en que el cielo de A Coruña se oscureció

Quienes vivieron aquel episodio recuerdan una imagen difícil de olvidar: una inmensa nube negra cubriendo la ciudad y parte del litoral.

Muchos vecinos describieron la sensación de que “llovía petróleo”. Otros fueron movilizados para participar en labores de rescate y limpieza, en una época en la que los medios de respuesta eran mucho más limitados que los actuales.

El impacto ecológico y social fue enorme. Aunque la economía del mar gallega tenía entonces una estructura distinta a la actual, la contaminación afectó a recursos pesqueros y marisqueros y dejó al descubierto la vulnerabilidad de la costa frente al tráfico de mercancías peligrosas.

Galicia y una larga historia de siniestros marítimos

El secretario de la Fundación Exponav, Raúl Villa, recuerda que el Urquiola no fue un caso aislado. En las décadas posteriores Galicia sufrió otros accidentes graves como el Polycommander, el Andros Patria, el Mar Egeo, el Cason y, especialmente, el Prestige en 2002.

La sucesión de estos episodios convirtió al litoral gallego en uno de los mayores símbolos europeos de la lucha contra la contaminación marina.

Screenshot

El Prestige marcó un antes y un después

Para muchos expertos, el hundimiento del Prestige oil spill fue el verdadero punto de inflexión.

Tras aquella catástrofe se adoptaron medidas decisivas:

1.- Alejamiento del tráfico marítimo

Se desplazó más al oeste el dispositivo de separación de tráfico frente a Finisterre, reduciendo el riesgo de accidentes cerca de la costa.

2.- Desaparición de los buques monocasco

La normativa europea aceleró la retirada de petroleros con un solo casco, más vulnerables en caso de avería.

3.- Mayor control técnico

Las sociedades de clasificación endurecieron las inspecciones para detectar corrosión y deficiencias estructurales.

4.- Coordinación institucional

Se reforzó la cooperación entre Salvamento Marítimo, la Marina Mercante y las autoridades portuarias.

5.- Puertos refugio

La Unión Europea impulsó zonas seguras para atender buques averiados antes de que el problema se convierta en una catástrofe.

El riesgo persiste en una de las rutas más transitadas del mundo

Por el corredor marítimo que pasa frente a Galicia transitan cada año decenas de miles de buques, muchos de ellos transportando hidrocarburos o sustancias químicas.

Aunque el sistema es hoy más seguro, Raúl Villa advierte de que “todavía hay barcos peligrosos navegando por el mundo”, especialmente aquellos con mantenimiento insuficiente o bajo banderas de conveniencia.

Para el sector pesquero gallego, cualquier accidente sigue representando una amenaza directa para caladeros, bancos marisqueros y zonas de cultivo acuícola.

La sorprendente segunda vida del Urquiola

Pocos conocen que parte del Urquiola volvió al mar.

Tras el accidente, la popa del buque, cuya sala de máquinas permaneció operativa, fue reutilizada por el astillero Bazán de Ferrol para construir el granelero Argos, botado en 1983.

Posteriormente fue rebautizado como Urduliz y más tarde como Castillo de Quermensó. Navegó hasta 2002, cuando fue finalmente desguazado en Bangladesh.

Incluso hoy siguen apareciendo en el mercado objetos originales del petrolero, desde campanas hasta elementos de su estructura.

El legado del Urquiola para el sector del mar

Cinco décadas después, el Urquiola sigue siendo una advertencia permanente.

El accidente dejó al descubierto la necesidad de contar con cartas náuticas precisas, protocolos de decisión adecuados y medios de intervención eficaces. También mostró que una marea negra no solo destruye ecosistemas, sino que golpea directamente a las comunidades costeras que viven del mar.

Galicia aprendió de aquella tragedia, pero la vigilancia no puede relajarse. La seguridad marítima continúa siendo una prioridad estratégica para proteger el mar y el sustento de miles de profesionales del sector pesquero y marisquero.