- El sector pesquero español y gallego rechaza el Reglamento de Control de la Pesca de la UE por su impacto económico y operativo en la flota, especialmente en barcos de más de 12 metros.
Un rechazo que va más allá de una sola cofradía
La oposición al nuevo Reglamento de Control de la Pesca de la Unión Europea ya no es una protesta aislada ni localizada. El malestar recorre el conjunto del sector pesquero español y gallego, desde las cofradías de base hasta las organizaciones de representación estatal. La Cofradía de Pescadores de Barallobre ha sido una de las últimas en manifestar públicamente su apoyo a las movilizaciones, pero su postura es compartida por la práctica totalidad de las cofradías y federaciones del país.
El sector considera que la aplicación del reglamento, tal y como está planteada en la actualidad, supone una carga desproporcionada, especialmente para la flota de más de 12 metros de eslora, poniendo en riesgo la viabilidad económica de numerosas embarcaciones y alterando gravemente el desarrollo normal de la actividad pesquera.
Un reglamento que amenaza la operatividad diaria de la flota
El Reglamento de Control de la Pesca introduce nuevas exigencias en materia de control, digitalización, registro de capturas y seguimiento de la actividad, que el sector no rechaza en su filosofía general, pero sí en su forma y ritmo de implantación.
Las cofradías alertan de que muchas de estas obligaciones no tienen en cuenta la realidad operativa de la flota artesanal y de bajura, ni las limitaciones técnicas y económicas de las embarcaciones. El resultado, advierten, será un aumento de costes, mayor presión administrativa y una pérdida de competitividad frente a flotas de terceros países que no están sometidas a las mismas exigencias.
Aunque el impacto inmediato se concentra en la flota de mayor porte, el propio sector reconoce que las consecuencias acabarán extendiéndose a toda la cadena productiva, desde las lonjas hasta la comercialización, el transporte y la industria transformadora.
Movilizaciones en Galicia y en Madrid
En este contexto de creciente tensión, el sector ha activado un calendario de movilizaciones. En Galicia, una de las acciones más visibles será la concentración en el muelle del Parrote, en A Coruña, donde se prevé la participación tanto de embarcaciones como de profesionales a pie, simbolizando la unidad del sector.
Paralelamente, representantes de distintas cofradías y organizaciones del sector se desplazarán a Madrid, con el objetivo de trasladar directamente sus reivindicaciones al Gobierno central y exigir una posición firme ante las instituciones europeas.

La Cofradía de Barallobre ha anunciado, además, el cierre de la lonja y de la depuradora como medida de presión, una decisión que otras entidades del sector no descartan replicar si no se producen avances concretos en las negociaciones.
Una postura compartida por todo el sector pesquero
Lejos de tratarse de una iniciativa puntual, la oposición al reglamento cuenta con el respaldo de las federaciones de cofradías a nivel autonómico y estatal. La Federación Nacional de Cofradías de Pescadores, presidida por el gallego Basilio Otero, ha expresado en reiteradas ocasiones su rechazo a una normativa que considera desconectada de la realidad del mar.
Desde la Federación se insiste en que el sector está comprometido con la sostenibilidad, la trazabilidad y el control de la actividad pesquera, pero reclama que cualquier normativa se diseñe con la participación activa de los profesionales y con criterios de proporcionalidad y viabilidad económica.
Galicia, especialmente afectada
Galicia, como principal región pesquera del Estado, es una de las comunidades más expuestas a los efectos del reglamento. La elevada dependencia económica de la pesca, la diversidad de artes y flotas y el peso social de las cofradías convierten cualquier cambio normativo en un asunto de primer orden para el tejido costero gallego.
Las cofradías gallegas advierten de que una aplicación rígida del reglamento podría acelerar el abandono de la actividad, dificultar el relevo generacional y debilitar aún más a un sector ya presionado por el aumento de costes y la competencia internacional.
Un mensaje claro a Europa y al Gobierno
El mensaje del sector es unánime: sí al control y a la sostenibilidad, pero no a costa de la supervivencia de la pesca profesional. Las cofradías reclaman que el Reglamento de Control de la Pesca sea revisado, adaptado y aplicado de forma gradual, con apoyo técnico y económico suficiente.
De lo contrario, advierten, las movilizaciones y medidas de presión continuarán. El futuro de la pesca europea, sostienen, no puede construirse sin escuchar a quienes viven del mar y garantizan, día a día, el abastecimiento de productos pesqueros de calidad.