- La mortandad de almejas y berberechos tras semanas de temporales golpea al marisqueo gallego, que afronta su peor crisis desde el Prestige.
- El marisqueo gallego vive una situación crítica tras semanas de lluvias y caída de salinidad. El sector alerta de mortandad masiva y pérdida de ingresos.
El mar vuelve a poner a prueba la resistencia del marisqueo gallego. Tras semanas de temporales, lluvias intensas y riadas que han alterado la salinidad de las rías, los bancos de almeja, berberecho y navaja muestran signos alarmantes de mortandad. En muchas zonas el diagnóstico es contundente: apenas queda marisco vivo.
Las primeras cifras del año confirman lo que los profesionales ya temían. El inicio de 2026 se ha convertido en uno de los peores periodos para el sector en décadas, comparable incluso con el impacto que dejó la marea negra del Prestige. Y lo más preocupante es que llega cuando muchas cofradías todavía no se habían recuperado del golpe sufrido en 2023.
Una crisis que recuerda al Prestige
Los datos de las lonjas gallegas muestran la dimensión del problema. Durante las primeras siete semanas del año se comercializaron poco más de 120.000 kilos de bivalvos, entre almejas, berberechos, navajas y longueirones.
La cifra es prácticamente la misma que se registró en 2003, en plena crisis del Prestige, y queda muy por debajo de la actividad habitual del sector.
Sin embargo, el impacto económico tiene matices. La facturación ronda 2,19 millones de euros, una cifra algo superior a la registrada tras la marea negra. La explicación está en el precio: la escasez ha disparado las cotizaciones en lonja.
El precio medio se sitúa en torno a 18,2 euros por kilo, por encima de años anteriores. Pero el aumento del valor no compensa el desplome de las capturas ni la paralización de la actividad en muchas zonas.
El problema, además, es estructural: a diferencia de la pesca, el marisco muerto no se recupera en semanas. Incluso si los bancos se repoblasen hoy, pasarían meses —o años— hasta volver a niveles productivos.
El impacto económico en el sector
Comparado con 2025, el golpe es evidente.
En apenas un año:
- Las capturas han caído un 42 %
- La facturación se ha reducido un 30 %
- Los precios han subido un 19 %
La situación es especialmente delicada porque el sector llega debilitado. En 2024 ya se había producido otra crisis importante provocada por episodios de lluvias intensas que causaron mortandad en los bancos marisqueros.
Aquel episodio redujo los ingresos a menos de la mitad y dejó muchas explotaciones al límite.
Hoy el sector vuelve a enfrentarse al mismo enemigo: la caída de la salinidad en las rías, provocada por precipitaciones persistentes y grandes aportes de agua dulce.
Galicia: bancos marisqueros bajo presión
Los muestreos realizados en distintas zonas de Galicia confirman una situación preocupante.
En áreas como:
- Noia
- Cabo de Cruz
- Rianxo
- Carril
- Vilaxoán
Los profesionales describen un panorama desolador. Algunos hablan incluso de que “el mar huele a muerto”, una expresión que refleja la magnitud de la mortandad detectada.
Las lluvias han alterado el equilibrio del ecosistema de las rías, reduciendo la salinidad durante semanas. Para especies como la almeja o el berberecho, este cambio puede resultar letal.
Además, la recuperación no es inmediata. El ciclo biológico de los bivalvos implica que pueden pasar entre dos y tres años hasta alcanzar tamaño comercial.
Esto significa que los efectos de lo ocurrido este invierno podrían prolongarse durante varias campañas.

Cofradías y Administración analizan medidas
Ante la gravedad de la situación, la Consellería do Mar ha iniciado una ronda de contactos con el sector.
La conselleira Marta Villaverde se reunió con representantes de las cofradías de la ría de Muros-Noia para evaluar el impacto de los temporales y coordinar posibles actuaciones.
Entre las líneas de trabajo destacan:
- Seguimiento científico intensivo de los bancos marisqueros
- Nuevos muestreos en las zonas más afectadas
- Protección del recurso superviviente
- Estudio de medidas de recuperación productiva
Los trabajos se desarrollan con el apoyo del Centro de Investigacións Mariñas de Galicia (CIMA), que aplica un protocolo específico para evaluar episodios de mortalidad masiva.
El objetivo es determinar el alcance real del problema y diseñar estrategias que permitan recuperar la producción en los próximos años.

Mariscadoras al límite: “Así no se puede vivir”
Si las cifras macroeconómicas son preocupantes, la realidad sobre el terreno es todavía más dura.
En la ría de Pontevedra, muchas mariscadoras apenas han podido trabajar ocho días en lo que va de año. Febrero, directamente, ha sido un mes en blanco.
Mientras los ingresos desaparecen, los gastos continúan. Solo la cuota de autónomos ronda los 260 euros mensuales, incluso cuando el mal tiempo impide salir a faenar.
Muchas profesionales apenas han ingresado unos 450 euros en enero, y nada en febrero.
El desánimo es evidente. Algunas trabajadoras aseguran que nunca habían vivido una situación tan incierta. Muchas se plantean abandonar una profesión que forma parte de la identidad de las rías gallegas.
El impacto va más allá de las mariscadoras. La crisis afecta a toda la cadena:
- depuradoras
- comercializadoras
- transportistas
- mercados
Cuando las lonjas se quedan sin producto, todo el sistema se resiente.
Un sector que lucha por sobrevivir
El marisqueo gallego siempre ha demostrado una enorme capacidad de adaptación. Sin embargo, el escenario actual combina varios factores difíciles de gestionar:
• eventos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes
• recuperación incompleta tras crisis anteriores
• caída progresiva del número de profesionales
Actualmente hay 3.179 mariscadores en activo, lejos de los más de 5.600 registrados hace apenas unos años.
La gran incógnita es cuántos podrán resistir si la situación se prolonga.
El marisqueo gallego se encuentra en una encrucijada. La sucesión de temporales, la mortalidad en los bancos y la incertidumbre económica han colocado al sector ante uno de los momentos más delicados de su historia reciente.
Las próximas semanas serán clave para evaluar la magnitud real del daño. Pero entre los profesionales ya existe una sensación compartida: sin medidas de apoyo y sin una recuperación del ecosistema de las rías, el futuro de uno de los oficios más tradicionales del litoral gallego podría quedar seriamente comprometido.
El marisqueo no solo es economía. Es cultura, identidad y territorio.
Y ahora mismo lucha por sobrevivir.