El marisqueo a flote arranca con buen precio y poco tamaño

  • La campaña invernal del marisqueo a flote en la ría de Vigo deja buenas cotizaciones pero capturas pequeñas y menor rendimiento que en 2024.

El invierno llega con bancos abiertos y precios al alza

Los bancos de invierno de la ría de Vigo han vuelto a la actividad. Desde el 1 de octubre, las cofradías de Cangas y Moaña iniciaron la campaña de marisqueo a flote en zonas resguardadas —Tirán, Rodeira y Liméns—, con un balance inicial desigual: buenos precios, poco crecimiento y escasa abundancia.

La babosa, especie estrella del arranque, cotiza en Cangas a 27,05 €/kg y en Moaña a 27,61 €/kg, una subida media de ocho euros respecto a la pasada temporada. Pero la almeja rubia mantiene su tendencia a la baja —apenas supera los 10 €/kg— y la almeja fina, antaño símbolo del valor añadido gallego, es casi anecdótica: medio kilo en Moaña y ninguna captura en Cangas.

Bivalvos presentes, pero sin desarrollo suficiente

El patrón Fran Rodríguez, del Nuncamais, resume la sensación general: “Hay marisco, pero pequeño. El año pasado salía más hecho”. Tras una jornada de casi seis horas en el mar, regresó con apenas dos kilos de carneiro, que, pese a su escasez, alcanza 11,67 €/kg.

Los mariscadores coinciden en que el tamaño del bivalvo refleja un crecimiento más lento que el pasado año, condicionado por la temperatura del agua y la escasez de alimento en algunos fondos. Las cofradías esperan que las próximas mareas de otoño favorezcan la maduración del marisco antes de las campañas navideñas.

Control reforzado para garantizar transparencia

La vigilancia también es noticia. En el muelle de rederas de Cangas, una guardapesca marítima de la empresa S.P.R. Seguridad —contratada por la Asociación de Marisqueo a Flote de la Ría de Vigo— controla una a una las descargas diarias.

Cada bolsa se pesa y calibra en la rampa, verificando el cumplimiento de las tallas mínimas y topes establecidos por la Consellería do Mar:

3 kg de carneiro por tripulante

8 kg de babosa

16 kg de rubia

1 kg de fina, entre otras limitaciones, con posibilidad de compensaciones cruzadas según las capturas.

La presencia de personal de seguridad externo refuerza la trazabilidad y transparencia en un sector que, por su escala artesanal, necesita garantizar la legalidad y sostenibilidad de cada kilo que llega a lonja.

Datos de la ría: menos cantidad, más valor

Según los registros de las primeras tres jornadas de trabajo (miércoles, jueves y lunes), el rendimiento ha sido sensiblemente inferior al del mismo periodo de 2024:

Cangas: 161,2 kg de babosa (4.360 €), frente a los 737 kg del pasado año (14.124 €).

Moaña: 146 kg de babosa (4.031 €), con precios más altos pero menos volumen.

• La rubia cae con fuerza: 90 kg en Cangas frente a 116 kg en 2024 y 417 kg en Moaña frente a los 2.862 kg del año anterior.

• De carneiro, 37,5 kg en Cangas y 125 kg en Moaña, ambas cifras por debajo del ejercicio anterior.

El incremento de precios compensa parcialmente la reducción de volumen, pero el balance económico sigue lejos de las cifras de 2024.

Factores ambientales y biológicos en juego

El bajo desarrollo del bivalvo preocupa a los técnicos y al propio sector. Fuentes de la ría apuntan a varios factores posibles:

Temperaturas inusualmente altas durante el verano, que alteraron el ritmo de crecimiento del molusco.

Presión extractiva moderada, que ha permitido la regeneración de algunos bancos, pero no suficiente engorde.

Dinámica de nutrientes variable por cambios en la intensidad del afloramiento costero.

Los informes del Intecmar (Instituto Tecnolóxico para o Control do Medio Mariño) serán determinantes en las próximas semanas para decidir los días hábiles y garantizar la sostenibilidad biológica de los bancos.

Sector con oficio, paciencia y preocupación

Muchos mariscadores reconocen que, pese a las dificultades, el marisqueo a flote sigue siendo un oficio con futuro si se protege bien. José Bastón, que cambió la nécora por la babosa, lo resume con ironía: “Mejor trabajar de día, aunque sean tres kilos. Pero si sigue así, volveremos al mar de noche”.

El sector confía en que el repunte de precios mantenga la rentabilidad mínima mientras el marisco alcanza el calibre comercial adecuado. A largo plazo, la prioridad pasa por la gestión coordinada entre cofradías y administración, el refuerzo de los planes de regeneración y la adaptación a los ciclos biológicos cada vez más imprevisibles del litoral gallego.

Campaña prudente, pero con esperanza

La campaña de invierno del marisqueo a flote comienza con señales mixtas: menos marisco y tamaños modestos, pero precios en máximos históricos.

Los patrones coinciden en un mensaje: “O mar dá o que pode”.

Y aunque el balance inicial es corto, la esperanza se mantiene a flote mientras el mar respira entre mareas.