- Miles de personas marchan contra Ence y Altri, alertando del impacto de las celulosas sobre la ría de Pontevedra, el Ulla y los ecosistemas marinos.
El mar también dice no a ENCE y a la celulosa de Altri
La protesta del pasado 1 de junio no fue una movilización más: fue una advertencia colectiva desde la costa y el interior de Galicia. Bajo el lema “Nin Ence na ría, nin Altri na Ulloa”, miles de personas recorrieron las calles de Pontevedra y Marín para exigir el fin del modelo industrial basado en celulosas contaminantes que amenazan los ecosistemas de agua dulce y salada.
Desde las mariscadoras de la ría de Arousa hasta los colectivos ecologistas y los vecinos de Palas de Rei, la respuesta social fue masiva y transversal. Y es que el mar, los ríos y el suelo rural forman parte de un mismo sistema amenazado por industrias con antecedentes de contaminación, consumo masivo de recursos y alteración de entornos frágiles.
La ría de Pontevedra: medio siglo de heridas abiertas
La fábrica de Ence en Lourizán, en pleno corazón de la ría de Pontevedra, ha sido durante décadas símbolo del conflicto entre industria y medio ambiente. A pesar de los avances tecnológicos, sus impactos en la calidad del agua, los bancos marisqueros y el paisaje costero siguen generando controversia.
Organizaciones como la Asociación pola Defensa da Ría de Pontevedra (APDR) y la Plataforma en Defensa da Ría de Arousa (PDRA) recuerdan que la ría es un ecosistema vivo, donde conviven actividades económicas tradicionales como el marisqueo y la pesca artesanal, cada vez más amenazadas por vertidos industriales y decisiones políticas sin consenso.
El Ulla, en riesgo de convertirse en la nueva cloaca industrial
El nuevo foco de preocupación está ahora en el interior: la macrocelulosa que Altri pretende instalar en Palas de Rei, a orillas del río Ulla, un afluente clave que desemboca en la ría de Arousa. El proyecto, impulsado con el respaldo de la Xunta de Galicia, amenaza con repetir el modelo de Lourizán, pero esta vez río arriba.
Los colectivos alertan del efecto dominó: los vertidos al Ulla acabarán en las rías. Y con ellos, nutrientes, sedimentos y sustancias químicas que afectan directamente a la biodiversidad marina y a actividades como la acuicultura y el marisqueo, base económica de muchas familias del litoral gallego.
Una marea de dignidad por ríos y rías limpias
La marcha culminó frente al complejo industrial de Ence con la lectura de un manifiesto conjunto. Allí, mariscadoras, portavoces vecinales y representantes de plataformas rurales exigieron un modelo alternativo: sostenible, respetuoso con el medio y basado en la economía del mar y del campo.
“No queremos que el Ulla se convierta en una cloaca industrial, como ya pasó con la ría”, denunciaron. La consigna fue clara: defender el mar es defender también sus fuentes de vida dulce: los ríos.
Un conflicto que une mar y tierra
Lo que empezó como una lucha local en Palas de Rei se ha convertido en una causa común para toda Galicia. El apoyo de organizaciones como Greenpeace, Adega, Ecologistas en Acción, mariscadoras, sindicatos agrarios y plataformas ciudadanas demuestra que la defensa del territorio es transversal, y el mar no es ajeno a los conflictos de tierra adentro.
La experiencia de Ence sirve de advertencia: donde entra una celulosa, salen años de conflictos. Por eso, desde Costa Oeste, damos voz a quienes exigen una Galicia sin celulosas, con ríos limpios, rías vivas y una economía azul compatible con la vida y el futuro.