El Lérez espera dragado: la Xunta sigue sin permiso

  • El dragado del Lérez sigue bloqueado a falta de un punto de vertido autorizado, pese a que el sedimento fue analizado y aprobado en cuatro campañas en 15 años.

Dragado del Lérez: 15 años de análisis paralizados por la burocracia

El dragado del río Lérez, clave para la operatividad del puerto de Pontevedra, sigue atascado por un factor extrapesquero: la falta de autorización estatal para verter los áridos extraídos en el mar. Todo ello, pese a que cuatro campañas técnicas en los últimos 15 años avalan la calidad del material y que existe un informe oficial —el del CEDEX— que prioriza una ubicación para el depósito, cerrada en 2021 por el propio Ministerio.

El caso pone de relieve las fricciones entre administraciones y el impacto que puede tener la parálisis política sobre la actividad portuaria, la seguridad de la navegación y la gestión ambiental en zonas costeras sensibles como la ría de Pontevedra.

Un informe técnico olvidado en la mesa del MITECO

Portos de Galicia —el ente público autonómico responsable de la infraestructura portuaria— lleva meses a la espera de que el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) autorice un punto de vertido para poder continuar la tramitación ambiental del dragado.

Desde abril, el MITECO tiene sobre su mesa un informe del CEDEX (Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas), organismo estatal de referencia en materia de ingeniería marítima. Ese documento identifica tres puntos potenciales para el vertido, y da prioridad precisamente al que fue clausurado en 2021 por el propio Ministerio, lo que añade una capa de contradicción técnica y administrativa al proceso.

Cuatro campañas de análisis: sedimentos no contaminantes

Uno de los puntos clave del proyecto es la calidad ambiental de los áridos a extraer. Según Portos de Galicia, entre 2009 y 2024 se realizaron cuatro campañas de caracterización, validadas por el CEDEX, que determinan que los sedimentos corresponden a las categorías A y B: no contaminados según la normativa vigente.

¿Significa esto que están completamente libres de metales pesados? No, pero sí que sus concentraciones son muy bajas y no representan un riesgo para el ecosistema marino, lo que cumple los requisitos para su vertido en mar abierto sin necesidad de tratamiento previo.

¿Qué se quiere dragar y por qué es importante?

El dragado previsto afecta a un tramo de 3,2 kilómetros de la canal de acceso al puerto de Pontevedra, desde la bocana en la ría hasta el entorno del Club Naval, abarcando buena parte del frente marítimo urbano. Se trata de la dragaxe máis ambiciosa que tramita Portos de Galicia hasta la fecha, y su ejecución es vital para garantizar la operatividad náutica y la seguridad de embarcaciones que acceden a esta zona portuaria.

Además, se trata de una zona previamente delimitada y estudiada ambientalmente, con garantías técnicas sobre la composición de los fondos y sus posibles efectos sobre el entorno.

Cualquier modificación del área de actuación implicaría repetir todos los estudios batimétricos, ambientales y de caracterización, con el consiguiente retraso en plazos y encarecimiento del proyecto. Algo que, a día de hoy, no es viable ni desde el punto de vista técnico ni presupuestario.

¿Qué está en juego para el mar?

La falta de avances en este dragado no es solo un problema de obra pública: también lo es para la salud del entorno marítimo-portuario. Los fondos colmatados dificultan la circulación de agua, alteran las condiciones de sedimentación y pueden influir en la salinidad y oxigenación del estuario, afectando tanto a especies marinas como a las actividades marisqueras y náuticas.

Además, si no se actúa a tiempo, el riesgo de encallamientos aumenta, limitando el tráfico marítimo y la actividad de los clubes náuticos y pesqueros, con el consiguiente perjuicio económico y social para la zona.

Un cuello de botella administrativo

En resumen, el proyecto de dragado del Lérez cumple con los requisitos técnicos, ambientales y de planificación, pero sigue bloqueado por la falta de una autorización ministerial que no llega. El caso pone en evidencia la desconexión entre distintos niveles de administración, y cómo decisiones técnicas avaladas por organismos estatales pueden quedar anuladas por decisiones políticas o falta de coordinación entre departamentos.

Mientras tanto, la ría de Pontevedra sigue esperando una solución que combine sostenibilidad, funcionalidad portuaria y respeto al medio marino. El mar, como siempre, no espera.