Reflotan el ‘María Estefanía’ tras su hundimiento en Ribeira

  • Reflotan el pesquero María Estefanía tras hundirse en el puerto de Ribeira. La embarcación será trasladada a un varadero mientras continúa el debate sobre los barcos inactivos.
  • El pesquero María Estefanía ya ha sido reflotado tras hundirse en el puerto de Ribeira. Permanecerá en un varadero mientras se gestiona su retirada y el caso reabre el debate sobre las embarcaciones abandonadas.

El pesquero ya ha sido izado y será trasladado a un varadero

El hundimiento del pesquero María Estefanía en el puerto de Ribeira, que obligó el pasado lunes a activar un dispositivo de prevención de la contaminación marina, ha dado un nuevo paso con el reflotamiento de la embarcación, culminando una compleja operación coordinada entre distintos organismos.

El barco, que permanecía fuera de servicio desde hacía varios años, fue izado durante la mañana de este martes y será trasladado a un varadero, ya que su estado estructural impide que pueda volver a quedar amarrado en el puerto. 

Un operativo coordinado para evitar riesgos ambientales

Durante toda la operación permanecieron desplegadas las barreras anticontaminación instaladas por el Servizo de Gardacostas de Galicia desde el momento del hundimiento.

Según informó la Consellería do Mar, estas medidas permitieron controlar el leve vertido de aceite del motor, sin que durante el reflotamiento se detectaran nuevas fugas contaminantes. En el dispositivo participaron efectivos de Gardacostas de Galicia, Portos de Galicia, la empresa especializada encargada del reflotamiento y agentes de la Policía Nacional

Una vez retirado del agua, los técnicos comprobaron que el deterioro del casco hacía inviable mantener la embarcación atracada, por lo que será trasladada provisionalmente a un varadero, donde quedará a disposición de un gestor autorizado para su tratamiento. 

Un barco inactivo que acabó hundiéndose

El María Estefanía, un palangrero de madera de unos 16,6 metros de eslora y con base en Laredo (Cantabria), llevaba aproximadamente dos años sin actividad, permaneciendo atracado en una de las dársenas del puerto de Ribeira.

Aunque la investigación oficial continúa abierta, las primeras hipótesis apuntan a que el deterioro acumulado de la embarcación y la falta de mantenimiento pudieron favorecer la entrada de agua hasta provocar su hundimiento durante la noche. 

Un problema que trasciende este incidente

Más allá del desenlace satisfactorio del operativo, el caso vuelve a poner sobre la mesa un problema recurrente en numerosos puertos gallegos: la permanencia durante años de embarcaciones fuera de servicio.

El sector marítimo lleva tiempo advirtiendo de que estos barcos pueden convertirse en un riesgo para la seguridad portuaria y el medio ambiente, además de ocupar amarres necesarios para la flota activa. Entre los principales peligros destacan:

  • Hundimientos por deterioro estructural.
  • Vertidos de aceites y combustibles.
  • Obstáculos para la operativa portuaria.
  • Costes elevados de las intervenciones de emergencia.

Ribeira vuelve a mirar hacia la prevención

El hundimiento del María Estefanía no dejó daños personales y el impacto ambiental pudo limitarse gracias a la rápida actuación de los servicios de emergencia. Sin embargo, el incidente reabre el debate sobre la necesidad de agilizar la retirada de embarcaciones inactivas antes de que acaben convirtiéndose en un problema para la actividad pesquera y para el medio marino.

El traslado del pesquero a un varadero supone el cierre de la fase de emergencia, pero también pone de relieve la importancia de reforzar la vigilancia, el mantenimiento y la gestión preventiva de los barcos fuera de servicio, especialmente en puertos con una intensa actividad como el de Ribeira.

La prevención continúa siendo la herramienta más eficaz para proteger tanto la seguridad de las instalaciones portuarias como la sostenibilidad del litoral gallego.