El desafío de la industria de conservas de mejillón es superar una caída del 30% según análisis de Anfaco.

  • El sector bateeiro espera que en el 2024 se revierta la tendencia de los últimos años.

La producción de conservas de mejillón ha experimentado una caída significativa del 30 %, según cifras presentadas por Anfaco. Esta tendencia preocupante ha despertado la atención del sector bateeiro, que espera que en el 2024 se pueda revertir la situación que ha prevalecido en los últimos años.

El presidente de Opmega, Ricardo Herbón, no escatima palabras al describir la situación del sector mejillonero gallego en el 2023. Lo compara con el difícil período de 2013, cuando la presencia de toxinas en las rías afectó gravemente la producción. La campaña del 2023 ha sido descrita como “moi, moi mala” por Herbón, especialmente en lo que respecta al mejillón destinado a la industria transformadora. El rendimiento en carne del mejillón no ha cumplido con las expectativas de las conserveras, un problema que se ha intensificado en los últimos años.

Las declaraciones del secretario general de Anfaco, Roberto Alonso, respaldan estas preocupaciones. Según Alonso, los datos del 2023 apuntan a un nuevo descenso en la producción de conservas de mejillón, con una caída acumulada superior al 30 % en los últimos años. Se observa un descenso en el volumen de extracción de mejillón cultivado en batea, con un rendimiento de carne notablemente bajo.

Las causas detrás de esta situación son diversas y complejas. Desde Anfaco, se atribuye la falta de carne del mejillón al cambio climático y la temperatura del agua, aunque reconocen que estos son solo algunos de los factores que afectan la producción y el rendimiento de este molusco.

Los bateeiros, por su parte, también señalan otros factores que podrían explicar la mala cosecha del 2023, incluida la escasez de mejilla de calidad en los últimos años. Además, las altas temperaturas registradas fuera de temporada en las aguas de las rías gallegas han provocado constantes desoves, lo que ha agotado los recursos que los bivalvos necesitan para su crecimiento.

Los datos oficiales de la acuicultura de las bateas hasta el año 2022 muestran una producción dentro de la normalidad. Sin embargo, se espera que las cifras del 2023 sean mucho peores debido a la disminución en la cantidad de mejillón disponible para enlatar.

Las consecuencias socioeconómicas de esta situación son significativas y se extienden a lo largo de toda la cadena de valor. La industria conservera, que considera al mejillón como su producto fundamental, se ha visto especialmente afectada.

Desde Anfaco, se espera que la producción de mejillón pueda estabilizarse en calidad y rendimiento, especialmente en lo que respecta al mejillón grande, que es uno de los productos estrella de la industria conservera. Sin embargo, los productores se enfrentan a desafíos importantes, como la incertidumbre sobre si el clima adverso persistirá en el futuro y si será posible mantener la calidad del mejillón ante estas condiciones.

Conservas Friscos, una empresa con casi 80 años de historia, proporciona un ejemplo concreto de los desafíos que enfrenta la industria. La disminución del 30 % en la cantidad de conservas fabricadas en solo dos años ha tenido un fuerte impacto en el empleo y la facturación de la empresa. Según su director comercial, Antonio Vázquez, esta disminución se debe en parte a la exportación de mejillón a Italia y a las altas temperaturas del agua, que afectan el crecimiento del mejillón.

En resumen, la industria de conservas de mejillón enfrenta desafíos significativos debido a una combinación de factores, incluido el cambio climático, la escasez de materia prima de calidad y las condiciones ambientales desfavorables. Estos desafíos tienen consecuencias importantes para la economía local y la comunidad en general, y requieren medidas urgentes para abordarlos y garantizar la sostenibilidad del sector a largo plazo.