El cerco gallego quemará su cuota de sardina en julio

  • La flota de cerco gallega ya ha consumido casi la mitad de su cuota de sardina en menos de dos meses y teme quedarse sin recurso a mediados de julio.

La sardina vuelve a sostener al cerco gallego en un año crítico

La campaña de la sardina se ha convertido, una vez más, en el principal salvavidas económico para buena parte del cerco gallego. En un contexto marcado por la escasez de caballa y por un jurel cada vez más limitado, la xouba se consolida como la especie clave para mantener la actividad y el empleo en numerosos puertos de Galicia.

Sin embargo, el recurso podría agotarse mucho antes de lo deseado. La Asociación de Armadores de Cerco de Galicia (Acerga) advierte de que, al ritmo actual de capturas, la cuota asignada al Cantábrico Noroeste podría consumirse completamente a mediados de julio.

La mitad de la cuota consumida en menos de dos meses

La flota gallega de cerco dispone este año de 9.420 toneladas de sardina en el caladero Cantábrico Noroeste, un 7 % menos que en la campaña anterior.

Aunque los barcos del norte comenzaron a faenar 50 días más tarde que los del Golfo de Cádiz, ya han capturado casi el 50 % de su asignación, el doble en proporción que la flota andaluza.

Según explica Manuel Suárez, portavoz de Acerga, la situación se acelerará a partir de finales de mayo, cuando aumente el tope semanal por buque de 7.500 a 10.000 kilos para aquellas embarcaciones con ocho o más tripulantes.

“La previsión es que agotemos el stock a mediados de julio”.

La paradoja es evidente: buena presencia de sardina en el mar, pero insuficiente cuota para aprovecharla.

Un recurso esencial para cientos de familias

La sardina es este año el principal soporte económico para numerosas embarcaciones gallegas.

Con la caballa prácticamente desaparecida y el jurel en niveles mínimos, la xouba, alternándose con la anchoa, está permitiendo mantener la actividad de la flota y sostener el empleo en puertos dependientes del cerco.

Cada tonelada capturada supone trabajo no solo para los pescadores, sino también para rederas, transportistas, lonjas, comercializadoras y conserveras.

Un reparto con Portugal que el sector considera injusto

España y Portugal comparten la gestión de la sardina ibérica mediante un plan conjunto que estará vigente hasta finales de 2027.

El reparto actual asigna:

  • 66,5 % de la cuota a Portugal
  • 33,5 % a España

El desequilibrio resulta especialmente controvertido porque Portugal cuenta con unos 130 barcos, mientras que España suma alrededor de 260, de los cuales 140 son gallegos.

En la práctica, esto significa que un barco portugués dispone de una cantidad de sardina muy superior a la que puede capturar un buque gallego.

El cerco reclama un “giro de 180 grados”

Acerga pide que, a partir de 2027, la distribución de la cuota sea proporcional al número de embarcaciones de cada país.

De aplicarse este criterio, España debería recibir una porción sustancialmente mayor del total disponible.

La reivindicación cuenta con el respaldo de buena parte del sector, incluidas organizaciones como la Federación Galega de Confrarías, ANFACO-CECOPESCA y la Cooperativa de Armadores de Pesca del Puerto de Vigo (ARVI).

Alquilar cuota o parar la actividad

Cuando el cupo asignado se agota, la flota gallega solo tiene tres alternativas:

  1. Alquilar cuota a barcos del Golfo de Cádiz.
  2. Realizar intercambios con Portugal mediante swaps de otras especies.
  3. Amarrar y esperar al mecanismo de optimización que se activa en otoño.

La primera opción es la más habitual, pero también la más criticada por los armadores, que consideran injusto tener que comprar derechos de pesca para capturar una especie abundante en sus propias aguas.

La certificación MSC abre mercados internacionales

En medio de este escenario, el sector destaca el impulso comercial que ha supuesto la certificación del sello del Marine Stewardship Council (MSC).

La acreditación de sostenibilidad está facilitando el acceso a mercados exigentes como Estados Unidos y los países nórdicos.

Según el sector, este reconocimiento ayuda a mantener precios estables y refuerza la posición comercial de la sardina gallega en el exterior.

Impacto en la industria conservera gallega

La escasez de cuota no afecta solo a la flota extractiva.

La industria transformadora gallega sigue muy pendiente de la disponibilidad de sardina, especialmente tras el veto de Marruecos a las exportaciones de sardina congelada, una materia prima fundamental para muchas plantas conserveras.

Menos sardina en el mar y menos suministro exterior suponen una presión añadida sobre un sector estratégico para la economía costera gallega.

Galicia, pendiente de la negociación con Portugal

La Secretaría General de Pesca ha iniciado ya las conversaciones para renovar el plan de gestión de la sardina ibérica.

El Ministerio ha anunciado que defenderá una revisión de la clave de reparto para adaptarla al aprovechamiento real de cada flota.

Para Galicia, esta negociación será decisiva. Del resultado dependerá que el cerco disponga de un volumen de cuota acorde con el peso de su flota y con la importancia socioeconómica de la sardina en el litoral gallego.

Un verano con incertidumbre para el cerco

Si no llegan nuevas toneladas mediante intercambios o alquileres, la sardina podría desaparecer de las cubiertas gallegas en pleno verano.

Y con ella, se esfumaría el principal sostén económico de muchas familias del mar en un año especialmente complicado.

La abundancia del recurso en el agua contrasta con la escasez de cuota en los papeles, una contradicción que el sector considera cada vez más difícil de justificar.