- El cangrejo patudo amenaza la cría del mejillón en las bateas gallegas tras aparecer con un comportamiento inédito que preocupa al sector.
- El sector mejillonero gallego afronta una nueva amenaza. El cangrejo patudo está devorando la cría del mejillón en las bateas y Opmega reclama una investigación urgente para conocer las causas.
Cuando la miticultura gallega todavía intenta recuperarse de la escasez de semilla, los cierres provocados por las biotoxinas y una producción que continúa lejos de sus mejores registros históricos, una nueva amenaza irrumpe en las rías gallegas. El cangrejo patudo (Polybius henslowii), una especie habitual en el litoral atlántico, está mostrando un comportamiento nunca antes descrito por el sector: alimentarse directamente de la cría de mejillón adherida a las cuerdas de las bateas.
La situación, detectada en varias rías gallegas, ha encendido todas las alarmas entre los productores. La Organización de Productores de Mejillón de Galicia (Opmega) ha solicitado al Centro de Investigacións Mariñas (CIMA) que inicie una investigación específica para determinar qué está provocando este fenómeno y si existen medidas que permitan minimizar sus efectos.
Una conducta inédita que preocupa a los bateeiros
La presencia del cangrejo patudo en las rías gallegas no constituye ninguna novedad. Se trata de un crustáceo habitual del ecosistema marino que convive desde hace décadas con la actividad mejillonera sin haber ocasionado problemas significativos.
Lo que sí resulta completamente nuevo, según los productores, es el comportamiento observado durante este verano.
Los bateeiros están encontrando numerosas cuerdas prácticamente vacías después de comprobar que los cangrejos consumen directamente la semilla de mejillón antes de que pueda desarrollarse y alcanzar tamaño comercial.
Las incidencias se han documentado especialmente en la ría de Muros-Noia, aunque también existen casos confirmados en las rías de Arousa, Pontevedra y Vigo, lo que hace pensar que el fenómeno podría extenderse por buena parte de la costa gallega.
Desde Opmega aseguran que no existen precedentes conocidos de una situación similar.
Una amenaza que llega en el peor momento
La aparición de este nuevo problema coincide con una de las etapas más complicadas que recuerda el sector mejillonero.
La disponibilidad de semilla ha sido especialmente reducida durante los primeros meses del año, obligando incluso a prolongar sucesivamente la campaña de extracción para intentar garantizar el abastecimiento de las bateas.
A ello se sumaron los fuertes temporales del invierno, que dificultaron los trabajos de encordado y cultivo, así como los prolongados episodios de biotoxinas marinas que provocaron el cierre de numerosos polígonos de producción.
El año 2025 ya había dejado una señal preocupante al convertirse en uno de los peores ejercicios de la historia reciente de la miticultura gallega. La producción descendió hasta las 177.638 toneladas, consolidando el tercer descenso anual consecutivo y alejándose de las cerca de 300.000 toneladas alcanzadas en 2006.
Cada cuerda que pierde su cría supone ahora una reducción directa de la producción futura y un nuevo golpe económico para cientos de familias que dependen del cultivo del mejillón.
El CIMA investigará qué está ocurriendo
Ante la gravedad del problema, Opmega ya ha trasladado al Centro de Investigacións Mariñas toda la documentación recopilada por los productores.
El objetivo es averiguar qué factores están detrás de esta proliferación y, sobre todo, qué ha provocado que el cangrejo patudo haya comenzado a alimentarse de la semilla de mejillón directamente sobre las cuerdas de cultivo.
Entre las hipótesis que manejan los especialistas figura la posible influencia del calentamiento del mar y de los cambios que están experimentando los ecosistemas marinos. Sin embargo, por el momento no existen estudios científicos que permitan establecer una relación directa, por lo que la investigación será determinante para conocer el origen del fenómeno.
El presidente de Opmega, Ricardo Herbón, resume la preocupación del sector con un mensaje claro: “El sector mejillonero no puede seguir absorbiendo golpe tras golpe”.

Las Islas Cíes también reflejan el aumento del cangrejo patudo
La preocupación del sector coincide con otro fenómeno que ha llamado la atención durante los últimos meses.
La playa de Rodas, en las Islas Cíes, registró recientemente una llamativa acumulación de miles de ejemplares de cangrejo patudo, un episodio que también se observó en otras zonas del Parque Nacional Marítimo-Terrestre das Illas Atlánticas.
Los investigadores explican que estas arribadas pueden estar relacionadas con el aumento de la temperatura superficial del mar, determinadas condiciones oceanográficas y los vientos persistentes que acercan estos crustáceos hasta la costa.
No obstante, los científicos insisten en que estas concentraciones naturales no demuestran por sí mismas que exista una relación directa con la depredación detectada en las bateas. Precisamente esa posible conexión será una de las cuestiones que deberá aclarar el estudio solicitado por Opmega.
Un ecosistema cada vez más cambiante
El cangrejo patudo forma parte del ecosistema de las rías gallegas y constituye alimento para numerosas especies de peces y aves marinas.
Su presencia nunca había sido considerada una amenaza para la miticultura. Sin embargo, los cambios observados este verano ponen de manifiesto que los ecosistemas marinos están experimentando transformaciones cuyo alcance todavía se desconoce.
Comprender qué está ocurriendo no solo permitirá proteger la producción de mejillón, sino también anticipar posibles cambios en el funcionamiento de uno de los ecosistemas más productivos de Europa.
El futuro del mejillón también depende de entender el mar
La miticultura constituye uno de los principales motores económicos del litoral gallego y sitúa a Galicia como una referencia internacional en el cultivo de mejillón.
Por eso, cualquier alteración que comprometa la supervivencia de la semilla preocupa especialmente a un sector que lleva varios años acumulando dificultades.
Ahora, el comportamiento inesperado del cangrejo patudo abre un nuevo frente para los productores. La respuesta científica que aporte el CIMA será clave para determinar si se trata de un episodio puntual o del primer aviso de un cambio más profundo en el equilibrio ecológico de las rías gallegas.