- La costera del bonito arranca con pocas capturas y altos costes, mientras la flota atunera europea logra estabilidad en el Índico para los próximos años.
- La campaña del bonito del norte comienza con dificultades para la flota gallega, obligada a pescar a más de mil kilómetros de la costa. Al mismo tiempo, la UE logra mantener su cuota de atún en el océano Índico, garantizando estabilidad al sector atunero.
El bonito se hace esperar mientras la UE asegura cuota para los atuneros
La pesca de túnidos vive estos días dos realidades muy diferentes. Mientras la flota bonitera gallega y cantábrica afronta uno de los comienzos de campaña más complicados de los últimos años, con barcos obligados a recorrer más de mil kilómetros para encontrar pescado, los grandes atuneros europeos celebran el resultado de la última reunión internacional celebrada en Maldivas, donde la Unión Europea logró mantener sus derechos de pesca sobre el atún de aleta amarilla en el océano Índico.
Dos escenarios distintos, pero unidos por una misma preocupación: la necesidad de garantizar la rentabilidad y sostenibilidad de unas pesquerías cada vez más condicionadas por los cambios en el comportamiento de las especies, los costes operativos y la competencia internacional.
La costera del bonito arranca con incertidumbre
La campaña del bonito del norte ya ha comenzado en Galicia, aunque las primeras semanas están siendo especialmente complicadas para la flota.
Las primeras descargas registradas en las lonjas gallegas reflejan una situación marcada por las largas distancias de navegación y las escasas capturas. Los barcos han tenido que desplazarse hasta aguas situadas al nordeste de las Azores y a más de mil kilómetros de la costa gallega para localizar los primeros bancos de Thunnus alalunga.
La primera gran descarga de la temporada tuvo lugar en Burela, donde el pesquero vasco Gure Fátima desembarcó cerca de 2.100 kilos de bonito. Las mejores piezas alcanzaron los 17 euros por kilo, aunque el volumen comercializado sigue siendo insuficiente para compensar los elevados costes de la campaña.
Días antes, el pesquero gallego Ramón Estefanía había inaugurado la temporada en Vigo con apenas 683 kilos de capturas.
Combustible caro y capturas escasas
El principal problema para la flota no es únicamente encontrar pescado, sino hacerlo de forma rentable.
Los barcos están realizando mareas largas y consumiendo grandes cantidades de combustible en busca de bancos dispersos. Muchos pesqueros regresan temporalmente a puerto únicamente para repostar gasóleo y cargar víveres antes de volver a la zona de pesca.
El combustible continúa siendo uno de los mayores costes de explotación para las embarcaciones boniteras. Aunque los precios han bajado respecto a los máximos registrados en años anteriores, siguen situándose en niveles que preocupan seriamente a armadores y tripulaciones.
A ello se suma la incertidumbre generada por factores climáticos y oceanográficos que están alterando las rutas migratorias tradicionales de los túnidos en el Atlántico nordeste.
Una pesquería estratégica para Galicia
La costera del bonito es mucho más que una campaña pesquera.
Cada verano moviliza una importante actividad económica en puertos como Burela, Celeiro o Vigo, generando trabajo en lonjas, industrias conserveras, empresas de transporte, comercializadoras y negocios vinculados a la hostelería.
España dispone este año de una cuota cercana a las 28.000 toneladas de bonito del norte, superior a la de campañas anteriores. El sector mantiene la esperanza de que los bancos de pescado se aproximen a las zonas habituales de pesca durante las próximas semanas y permitan recuperar el ritmo de capturas.

Los atuneros europeos logran estabilidad en el Índico
Mientras tanto, la flota atunera europea ha recibido una noticia mucho más positiva.
La trigésima reunión de la Comisión del Atún del Océano Índico (IOTC), celebrada en Malé, capital de las Maldivas, concluyó con un acuerdo que garantiza la estabilidad de las cuotas comunitarias de atún de aleta amarilla (yellowfin) durante los próximos dos años.
La organización Europêche valoró muy positivamente el resultado de las negociaciones, destacando el trabajo realizado por la delegación de la Unión Europea.
El nuevo Total Admisible de Capturas (TAC) para 2027 y 2028 quedará fijado en 436.867 toneladas, una cifra inferior a la actual pero compatible con las recomendaciones científicas para garantizar la sostenibilidad del recurso.
Lo más importante para la flota comunitaria es que la UE mantiene intacta su cuota, evitando recortes que podrían haber afectado a la competitividad del sector.
Más control y mejor gestión de los recursos
La reunión también sirvió para reforzar las medidas de control y vigilancia en el Índico.
Las partes acordaron mejorar la recopilación de datos pesqueros, endurecer las condiciones para los transbordos en alta mar y avanzar en la inclusión de embarcaciones de menor tamaño dentro del registro oficial de la organización.
Asimismo, se aprobaron medidas para reducir las capturas accidentales de rayas mobula y se establecieron nuevos mecanismos de gestión para especies como el pez espada.
Otro de los acuerdos destacados permitirá sustituir buques auxiliares obsoletos por otros más modernos sin incrementar la capacidad pesquera global de la flota.
Según el sector, esta medida contribuirá a mejorar la seguridad marítima, facilitar el relevo generacional y mantener el empleo en una actividad estratégica para numerosos puertos europeos.
Competencia internacional y exigencias sociales
Durante la cumbre también se abordó la necesidad de reforzar las garantías laborales en la pesca internacional.
La patronal europea defendió que todas las flotas que operan en los mercados mundiales cumplan estándares equivalentes en materia social, laboral y medioambiental.
En este contexto, Europêche reclama a Bruselas que limite el acceso preferente al mercado comunitario de productos pesqueros procedentes de terceros países cuando no acrediten el cumplimiento de las mismas exigencias que soportan las empresas europeas.
El objetivo es evitar situaciones de competencia desleal que puedan perjudicar a las flotas comunitarias.
Un sector que mira al futuro entre la cautela y la esperanza
La actualidad de los túnidos refleja las dos caras de la pesca moderna.
Por un lado, la incertidumbre diaria que vive la flota bonitera gallega, obligada a recorrer cientos de millas para encontrar pescado y hacer frente a costes cada vez más elevados. Por otro, la importancia de los acuerdos internacionales para garantizar la estabilidad de grandes pesquerías que generan miles de empleos y abastecen a mercados de todo el mundo.
Mientras los boniteros continúan rastreando el Atlántico en busca de los bancos que permitan salvar la campaña, los atuneros europeos celebran haber asegurado su futuro inmediato en el Índico. Dos realidades distintas que muestran hasta qué punto la gestión de los recursos marinos y la rentabilidad de la pesca están hoy más conectadas que nunca.