- La entrada de atún tailandés sin aranceles podría afectar a la industria conservera gallega, líder en Europa.
La industria gallega en alerta: el atún tailandés bajo la lupa
La posible inclusión de las conservas de atún en el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Tailandia ha encendido las alarmas en el sector conservero gallego. La preocupación radica en que el país asiático, principal productor mundial, podría introducir hasta 24.000 toneladas de atún en el mercado europeo sin aranceles en los próximos dos años, lo que pondría en riesgo la estabilidad del sector en Galicia.
Un impacto directo en la industria conservera gallega
La industria gallega de conservas de atún es líder a nivel europeo, especialmente a través de la representación de Anfaco-Cecopesca, que agrupa a más de 250 empresas del sector. De estas, el 57% se encuentran en Galicia, generando cerca de 14.300 millones de euros y más de 26.000 empleos, el 70% de ellos en la comunidad.
La posible entrada masiva de atún tailandés sin aranceles supondría una bajada significativa de precios en el mercado comunitario, lo que podría desencadenar una reducción de inversiones, la deslocalización de la producción y la pérdida de cohesión territorial e industrial. Esta situación pone en peligro la sostenibilidad de una industria que se ha consolidado gracias al esfuerzo de miles de trabajadores gallegos.
Sostenibilidad frente a prácticas cuestionables
Mientras la flota europea de cerco se ha consolidado como referente internacional en sostenibilidad y buenas prácticas, cumpliendo con certificaciones de alta exigencia como el sello MSC y los estándares Aenor y Arnor, Tailandia enfrenta un contexto muy distinto. El país asiático está siendo investigado por organismos internacionales debido a violaciones de derechos humanos, laborales y ambientales. Entre las prácticas señaladas se encuentran casos de trabajo forzado, tráfico de personas y pesca ilegal, no declarada y no reglamentada.
Esta asimetría regulatoria genera una competencia desleal que penaliza a quienes cumplen con los estándares europeos, favoreciendo la entrada de productos de dudosa procedencia. Además, esta situación plantea riesgos para la seguridad alimentaria europea, una cuestión crítica para la cadena de valor de la pesca.
Unidad política en defensa del sector gallego
El conselleiro del Mar, Alfonso Villares, ha hecho un llamamiento a todas las fuerzas políticas para que muestren unidad en la oposición a la inclusión de las conservas de atún en el acuerdo comercial con Tailandia. Según Villares, permitir el acceso al mercado europeo sin aranceles supone un error estratégico que amenaza la sostenibilidad de la industria gallega, que lidera la producción europea de conservas de atún.

Esta postura ha sido trasladada al comisario de Pesca de la UE, Costas Kadis, en repetidas ocasiones, defendiendo la necesidad de aplicar los principios de igualdad de condiciones (level playing field) en el mercado pesquero europeo. La Xunta de Galicia trabaja actualmente en la revisión de la Política Pesquera Común (PPC), buscando asegurar que las condiciones regulatorias favorezcan a quienes apuestan por prácticas sostenibles y respetuosas con el medio ambiente.
Defender el liderazgo gallego en el mercado europeo
La Xunta ha reiterado su compromiso de proteger la competitividad del sector conservero gallego, promoviendo un frente común entre administración y empresas para garantizar su viabilidad a largo plazo. La colaboración público-privada es fundamental para mantener el liderazgo europeo en un contexto de creciente presión comercial desde terceros países.
Si finalmente se permitiera la entrada del atún tailandés sin aranceles, Galicia podría ver comprometido un sector clave que genera empleo y riqueza en el territorio. La defensa de la industria gallega de conservas no solo es una cuestión económica, sino también de justicia social y sostenibilidad.
El futuro del atún gallego: preservar la calidad y el empleo
El sector conservero gallego enfrenta uno de sus mayores desafíos. La amenaza de una competencia desleal pone en riesgo no solo la economía local, sino también el esfuerzo sostenido de miles de trabajadores comprometidos con la pesca responsable.
Para el sector marítimo gallego, la prioridad sigue siendo clara: proteger el empleo, garantizar la calidad de los productos y mantener el liderazgo europeo frente a la presión de mercados internacionales menos rigurosos en términos laborales y ambientales.