- La flota atunera europea pierde cuota y futuro en África ante el avance imparable de barcos asiáticos sin controles ni sostenibilidad.
El cerco europeo, en retroceso por desventaja normativa
La caída libre de una flota que cumplía las reglas
La flota de cerco europea vive una retirada silenciosa de los caladeros del Atlántico oriental, donde durante décadas operó con protagonismo, sostenibilidad y generación de empleo. Desde 2016 ha perdido el 38 % de sus buques activos —de 21 a 13— y las capturas de atún tropical han caído un 24 %, con descensos preocupantes del 38 % en rabil, del 36 % en patudo y del 12 % en listado.
Mientras tanto, en los mismos caladeros, países como Ghana, donde operan barcos asiáticos bajo pabellones de conveniencia, duplican capturas. Solo en el patudo, su volumen aumentó un 151 %. El desequilibrio no es solo pesquero: es también regulatorio, comercial y ambiental.
“Estamos siendo expulsados de nuestros caladeros históricos por flotas sin control ni transparencia”, denuncia Julio Morón, director gerente de Opagac.
El modelo europeo, cercado por una competencia sin reglas
Corea del Sur y China copan el Atlántico… con otra vara de medir
Las grandes flotas asiáticas, con bajos costes laborales y operando bajo pabellones africanos, han incrementado sus capturas en un 68 % desde 2016, según Opagac. Lo han hecho al margen de normas que la flota comunitaria sí cumple: veda a FAD (dispositivos agregadores de peces), presencia de observadores a bordo, límites de esfuerzo y certificaciones ambientales como MSC o APR.
Estos barcos operan sin apenas fiscalización, en aguas donde la presencia institucional es débil. El resultado es una tormenta perfecta que erosiona la competitividad de la flota europea… y también la salud de los propios caladeros.
“Si las normas no se aplican a todos, se convierten en castigo para quienes sí las cumplen”, explican desde el sector.

Una normativa desigual que encarece y ahoga
Más controles, más costes, menos flota
A bordo de un atunero europeo, cada maniobra viene acompañada de normativa: posicionamiento por VMS, vedas activas, auditorías sociales, controles sanitarios, certificaciones de pesca responsable… Todo ello dispara los costes operativos.
Mientras tanto, las flotas asiáticas llegan a puerto con productos más baratos, sin haber pasado los mismos filtros. El reciente ajuste de ICCAT, que reducirá la veda a FAD de 72 a 45 días en 2025, ha sido acogido como un avance tímido, pero insuficiente si no se impone igual cumplimiento a todos los actores.
Competencia desleal que entra por la puerta grande
Tailandia, el siguiente riesgo para la industria gallega
El acuerdo de libre comercio entre la UE y Tailandia podría eliminar el actual arancel del 24 % sobre las conservas tailandesas (hoy limitadas a 10.000 t/año). Para el sector español —y especialmente gallego— esto sería una sentencia anticipada.
Tailandia no cumple con el Convenio 188 de la OIT, ha sido señalado por la UE por deficiencias sanitarias, y su industria depende de atún sin garantías de sostenibilidad ni derechos laborales.
La Consellería do Mar y el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, ya han mostrado una oposición firme. Galicia lidera el rechazo a esta apertura, que afectaría de lleno a una industria conservera que genera miles de empleos directos e indirectos.

Bruselas, en el centro de la decisión
¿Puede la UE permitirse esta incoherencia?
Cada año, más de 900.000 toneladas de pescado entran en la UE sin aranceles ni exigencias ambientales comparables. Y mientras Europa presume de sostenibilidad en foros internacionales, su mercado interno se llena de productos que jamás pasarían sus propios filtros regulatorios.
El sector no pide protección artificial, sino igualdad de condiciones. Lo ha trasladado a la Comisión Europea a través de Opagac y Europêche, con propuestas claras:
- Condicionar los ATQ a criterios de sostenibilidad.
- Exigir reciprocidad normativa en las importaciones.
- Excluir el atún de acuerdos con países que incumplen estándares
- Activar mecanismos de control internacional eficaces y verificables.
Atún europeo: en riesgo de desaparición de los supermercados
“O Bruselas reacciona, o el atún comunitario desaparecerá de los lineales”, advierte el sector.
Lo que está en juego no es solo una cuota o un mercado. Es el futuro de una forma de hacer las cosas con garantías, tanto para el mar como para quienes viven de él. En plena transición hacia modelos sostenibles, permitir competencia desleal es una incoherencia que erosiona la credibilidad europea y la soberanía alimentaria del continente.