- Un bañista en Foz y un navegante en Ferrol fallecen en menos de 24 horas. La falta de socorristas y normas claras vuelven al centro del debate.
Dos tragedias en 24 horas: el mar gallego reclama atención
La costa gallega ha vuelto a teñirse de luto en apenas 24 horas. Primero fue en la playa de A Rapadoira (Foz), donde un bañista fallecía tras ser rescatado del agua. Esta mañana, en Ferrol, un hombre de avanzada edad perdía la vida al caer en una embarcación de recreo cerca del muelle de Curuxeiras.
Dos escenarios distintos pero una misma conclusión: el mar no perdona distracciones. Y Galicia, con cientos de kilómetros de costa y miles de usuarios cada día en temporada estival, aún arrastra importantes carencias en seguridad, vigilancia y prevención.
A Rapadoira: un baño que acabó en tragedia
El primer suceso se produjo el martes por la noche, en torno a las 21:20 horas, cuando un hombre fue visto flotando e inconsciente en el agua. Varios bañistas se lanzaron al mar para intentar rescatarlo mientras el 112 Galicia movilizaba a los servicios de emergencia. Pese a los intentos de reanimación, el hombre falleció en la misma playa.
Según testimonios recogidos por Costa Oeste, en ese momento no había socorristas en servicio, lo que añade dramatismo a una muerte que quizá podría haberse evitado.
Ferrol: accidente mortal a bordo de una embarcación de recreo
Apenas unas horas después, a las 7:15 de la mañana del jueves, un nuevo aviso al 112 informaba de un hombre que había caído en una embarcación de recreo en Ferrol. Sucedió cerca del muelle de Curuxeiras, cuando navegaba junto a un compañero. El impacto de la caída lo dejó inconsciente, y pese a la intervención de Salvamento Marítimo, Gardacostas, 061 y fuerzas de seguridad, solo se pudo certificar su fallecimiento.
Aunque aún se investigan las causas exactas, fuentes policiales señalan que el hombre dirigía la embarcación hacia puerto cuando perdió el equilibrio.

Falta de socorristas y normas de seguridad: un riesgo silencioso
La sucesión de muertes pone en evidencia un problema estructural. Según la Federación Española de Salvamento y Socorrismo, Galicia es una de las comunidades con más muertes por ahogamiento cada verano. A la escasez de socorristas se suman deficiencias en señalización, protocolos de emergencia y falta de cultura preventiva entre los usuarios del mar.
Los ayuntamientos denuncian su impotencia: sin apoyo económico de Xunta y Gobierno central, muchos no pueden garantizar una vigilancia mínima en playas ni formar a socorristas con antelación.
En el ámbito de la náutica de recreo, expertos del sector insisten en la necesidad de formación básica para usuarios, medidas de protección a bordo, y revisión técnica de embarcaciones, especialmente entre personas mayores o no habituadas al mar.
El mar es libertad… pero exige respeto
Las tragedias de Foz y Ferrol son recordatorios crudos de lo que significa convivir con el mar. Galicia vive del mar, con él y a veces, pese a él. Pero esa convivencia exige preparación, recursos y conciencia colectiva.
Desde Salvamento Marítimo y Gardacostas insisten: “No hay mar sin riesgo. La mejor protección sigue siendo la prevención”.