- Gardacostas incauta más de 4.200 metros de miños irregulares en dos pesqueros profesionales al regreso de faenar en caladeros frente a Cedeira.
Aparejos ilegales: una red que vuelve a tensarse
La vigilancia costera volvió a destapar malas artes. El pasado viernes, en una operación rutinaria del Mar de Galicia, patrullero de Gardacostas de Galicia, se decomisaron en Cedeira más de 4 kilómetros de redes de enmalle que incumplían la normativa vigente. Los inspectores detectaron las irregularidades al revisar dos pesqueros profesionales que regresaban al puerto tras faenar en aguas del Cantábrico.
En concreto, se incautaron 53 piezas de miños de 50 metros cada una en un primer barco y otras 31 en una segunda embarcación. En total, 4.200 metros de redes cuyo uso está regulado de forma estricta debido al riesgo que suponen para los ecosistemas marinos y la sostenibilidad pesquera.
Pesca profesional, pero fuera de norma
Fuentes de la Consellería do Mar confirmaron que los aparejos no cumplían los requisitos legales de selectividad, tamaño de malla o señalización, elementos clave para garantizar que la pesca extractiva respete los recursos marinos y la biodiversidad. Por eso fueron decomisados de forma cautelar.
A pesar del decomiso, no se incautaron las capturas que los barcos llevaban a bordo, lo que indica que, por el momento, las infracciones detectadas se limitan a los artes y no al producto pescado.

Control en puerto: herramienta clave de vigilancia
Este tipo de inspecciones en puerto son esenciales para frenar el uso de artes ilegales que, además de dañar el medio marino, ponen en desventaja a quienes cumplen las reglas. Según las fuentes consultadas, la operación se inscribe en la estrategia de control permanente que Gardacostas despliega en los principales puntos pesqueros gallegos.
El Mar de Galicia no solo revisó estos dos pesqueros, sino que también supervisó otras embarcaciones en el puerto de Cedeira, intensificando así la presión sobre posibles prácticas irregulares en un momento en que la sostenibilidad del caladero del Cantábrico Noroeste sigue bajo escrutinio europeo.
Impacto para el sector: entre la presión y la legalidad
La presión sobre los profesionales del mar es cada vez mayor. Mientras Europa endurece sus exigencias en materia de trazabilidad, artes y esfuerzo pesquero, operaciones como esta revelan que aún persisten usos irregulares dentro del propio sector profesional. Esto compromete tanto la reputación del colectivo como la eficacia de las políticas de conservación.
El uso de miños fuera de norma no solo amenaza especies no objetivo, sino que también genera desconfianza en el sistema de gestión. Por eso, los controles en tierra, apoyados en tecnología y presencia activa de Gardacostas, se están convirtiendo en un factor clave para garantizar una competencia leal y una pesca responsable.