- Gardacostas retira 5.500 metros de redes ilegales en la Costa da Morte y devuelve al mar capturas de raya, rape y melgacho.
Un nuevo golpe al furtivismo en Galicia
El furtivismo sigue dejando huella en la costa gallega. Este fin de semana, una operación conjunta de Gardacostas de Galicia y la Guardia Civil del Mar permitió decomisar 5.500 metros de redes ilegales en aguas de la Costa da Morte, entre Corme y Camelle. Los aparejos —miños de 65 y 45 piezas respectivamente— carecían de identificación y, además, habían sido calados en fin de semana, una práctica expresamente prohibida.
Capturas devueltas al mar
En el mayor de los aparejos los agentes hallaron alrededor de 50 kilos de rayas, además de varios ejemplares de rape y melgacho. Todas las capturas fueron devueltas vivas al mar en un intento de mitigar el impacto de la pesca ilegal sobre el ecosistema. En el segundo aparejo no se localizaron peces atrapados.
El operativo refleja una práctica habitual de los cuerpos de vigilancia: no solo retirar artes prohibidas, sino también asegurar que el recurso no se pierda, devolviendo a la cadena trófica lo que puede sobrevivir.

El problema del furtivismo en la Costa da Morte
El decomiso confirma una realidad recurrente: la Costa da Morte es uno de los puntos calientes del furtivismo en Galicia. La riqueza de sus fondos marinos, con especies de alto valor comercial como la raya o el rape, convierte la zona en objetivo de prácticas ilegales que dañan tanto al medio como a la economía de los pescadores profesionales.
Cada metro de red ilegal calado supone una presión extra sobre especies que ya están sujetas a planes de gestión y cuotas. Además, la falta de identificación impide conocer a los responsables, lo que limita la capacidad sancionadora y deja al sector legal en clara desventaja.
Impacto en el sector y retos de control
Los profesionales de la pesca advierten desde hace años que la actividad furtiva no solo erosiona los recursos marinos, sino que distorsiona los precios en lonja y mina la imagen de calidad que Galicia proyecta en el mercado. La Xunta, a través de la Consellería do Mar, mantiene un despliegue constante de medios aéreos y marítimos para vigilar el litoral, pero los decomisos semanales evidencian que el problema persiste.
La colaboración ciudadana y la denuncia son claves: muchos de estos operativos se activan tras el aviso de pescadores legales que detectan movimientos sospechosos en la costa.
Vigilancia frente a la presión
La retirada de 5.500 metros de redes en la Costa da Morte es un recordatorio de que la lucha contra la pesca ilegal es continua. El mar no puede ser un terreno sin reglas, porque lo que está en juego no es solo la legalidad, sino la sostenibilidad de los recursos y el futuro de un sector que vive de ellos.