Controles a motos y lanchas hasta septiembre en Galicia

  • La Guardia Civil refuerza este verano la vigilancia de embarcaciones de recreo en Galicia para evitar accidentes, intrusismo y riesgos para bañistas y navegantes.

Vigilancia reforzada en el mar gallego

La temporada estival trae más que turistas al litoral gallego. A partir de ahora, también trae controles intensivos de la Guardia Civil a embarcaciones de recreo y motos náuticas. El objetivo: garantizar una navegación segura y evitar que la relajación veraniega acabe en tragedia.

La campaña, activa hasta el 15 de septiembre, se desarrolla en coordinación con la Delegación del Gobierno en Galicia y la Capitanía Marítima de A Coruña. Se enmarca en una estrategia nacional, pero con una particular atención a las costas gallegas, donde la presión de actividades náuticas crece año tras año.

Qué se controla (y por qué)

Los Servicios Marítimos Provinciales de A Coruña, Lugo y Pontevedra, junto con las patrullas fiscales y de fronteras de la Guardia Civil, serán los encargados de inspeccionar embarcaciones en mar y tierra.

Los agentes revisarán:

  • Certificados de navegabilidad
  • Seguro obligatorio en vigor
  • Titulación náutica correspondiente
  • Equipos de seguridad
  • Velocidad y zonas de navegación permitidas
  • Número de ocupantes a bordo

Estas medidas buscan evitar situaciones que en años anteriores han sido fuente de accidentes, como la navegación nocturna no autorizada, el uso de embarcaciones sin licencia o la ausencia de material de emergencia.

1.200 embarcaciones inspeccionadas en 2024

El año pasado se revisaron más de 1.200 embarcaciones en aguas gallegas. La mayoría de las infracciones detectadas fueron por carecer de seguro obligatorio o no contar con titulación náutica. También se identificaron prácticas peligrosas como el exceso de velocidad, la superación del aforo máximo o el uso de equipos caducados.

Estas cifras, aunque no siempre trascienden al gran público, preocupan especialmente en zonas de alta densidad turística o de convivencia con otras actividades, como el marisqueo o la pesca artesanal, donde una moto de agua mal manejada puede poner en peligro vidas y recursos.

Impacto para el sector marítimo y recreativo

Para el sector del mar —en especial cofradías, empresas náuticas y escuelas de vela— esta vigilancia tiene un doble filo. Por un lado, se valora el refuerzo del control frente al intrusismo y la práctica ilegal. Por otro, se teme que las sanciones puedan afectar a empresas que, por desconocimiento o exceso de confianza, no cumplan todos los requisitos.

Aun así, el consenso general es claro: mejor control que accidentes. En un entorno tan delicado como el mar, donde la seguridad depende de cada detalle, estos controles actúan como recordatorio de que la libertad de navegar viene siempre acompañada de una responsabilidad