Conflicto por el percebe en Langosteira: zarpó legal y volvió sancionado

  • Un percebeiro denuncia que le decomisaron 21 kilos tras salir en jornada hábil, por un cierre del pósito comunicado con solo dos horas de margen.

La batalla por el percebe: entre permisos, WhatsApp y el mar

Un percebeiro con permiso en regla denuncia que la Cofradía de A Coruña le decomisó toda la jornada de trabajo —21 kilos de percebe— por una decisión de cierre comunicada apenas dos horas antes de la marea. La faena, según defiende, se realizó en un día que figuraba como hábil en el plan oficial aprobado por la Xunta. La polémica destapa tensiones internas sobre la gestión de zonas productivas y el acceso desigual a los mejores bancos.

Calendario oficial vs. decisiones unilaterales

El mariscador, socio de la cofradía y con pérmex activo para Langosteira, asegura que zarpó desde Mera cuando la jornada aún era hábil conforme al calendario del plan de explotación aprobado para junio. Sin embargo, poco después de estar faenando, le fue comunicado —por WhatsApp— que la zona quedaba cerrada por decisión del cabildo, debido al supuesto mal tiempo.

“Cuando salí no había ninguna restricción. No estaba pendiente del móvil porque ya estaba en faena, como es lógico”, explica. A su llegada al punto de control de Suevos, no encontró vigilancia y se le negó la guía para poder vender su marisco en lonja.

Decomiso millonario y posible sanción

El decomiso del percebe, valorado en torno a los 2.300 euros brutos por su calidad y volumen (21 kilos), supone un duro golpe económico. A ello podría sumarse una sanción por parte de la Consellería do Mar, que aún está por determinar. “Llamé al 112 y a la Guardia Civil, y ambos me dieron la razón: era un día hábil”, sostiene el percebeiro, que ya ha puesto el caso en manos de sus abogados.

También denuncia que se cerraron otros días sin criterios claros: “Según Percegurú, daba 0,7 de viento. Cerraron igual, mientras reservan las mejores zonas para el erizo, al que solo ellos tienen acceso.”

Denuncias de discriminación interna

El trabajador cuestiona que estas decisiones beneficien a un grupo reducido dentro de la cofradía, limitando el acceso al recurso más valioso —Langosteira— en favor de intereses particulares. “Cierran las mejores zonas con excusas meteorológicas, mientras abren las que peor rinden.”

Este tipo de prácticas, dice, generan un desequilibrio entre profesionales que comparten el mismo plan de explotación, pero no el mismo acceso efectivo a los recursos.

La versión del pósito: “Se cerró por mal tiempo”

Desde la Cofradía de A Coruña, el patrón mayor Javier Mariñas afirma que la decisión de cierre fue legal y comunicada “tres horas antes de la marea”, dentro del margen contemplado en el plan conjunto que comparten con Caión. Asegura que el área de Suevos quedó abierta y que “todos se enteraron menos o compañeiro”, insinuando que el percebeiro conocía ya la restricción.

Mariñas justifica el decomiso al no haber punto de control habilitado en una zona cerrada y subraya que las capturas “no eran lícitas”. No obstante, confía en que la Xunta no imponga una sanción severa: “Xa a situación non está ben”, reconoce.

Un conflicto que retrata viejas tensiones

El caso vuelve a poner sobre la mesa la falta de transparencia y el desigual reparto del mar en algunas cofradías gallegas. La combinación de decisiones poco anticipadas, comunicación informal (por WhatsApp) y posible arbitrariedad en el cierre de zonas estratégicas deja al descubierto fisuras en la gestión colectiva de los recursos marinos.

Para los percebeiros que se juegan la jornada con cada marea, la diferencia entre faenar o no no puede depender de una notificación de última hora. Y mucho menos, de quién tenga más peso en el cabildo.