Comer pescado, un lujo en Galicia

  • El precio del pescado se dispara y Galicia toca fondo: el consumo cae a mínimos históricos, con efectos críticos para la economía pesquera y rural.

El precio aleja al consumidor del pescado

En Galicia, tierra de mar y tradición pesquera, el consumo de pescado ha caído a su mínimo histórico. Pero el dato más preocupante no es la cifra —22,92 kg por persona en 2024—, sino la razón: el pescado se ha vuelto demasiado caro para muchas familias.

Según los últimos datos del Ministerio de Agricultura, el precio medio del pescado ha subido un 14 % en los últimos tres años, y esa subida se ha hecho sentir en los hogares gallegos. Siete de cada diez consumidores gallegos reconocen que compran menos pescado porque no pueden permitírselo, según los estudios del propio sector. Las especies más tradicionales, como la merluza, el jurel o el rape, ya no entran en la cesta semanal de muchas familias trabajadoras.

Las pescaderías de barrio, en peligro

La crisis del consumo no solo afecta a la flota y al puerto, sino también a las pescaderías tradicionales, especialmente en el entorno rural. Cada cierre es una pérdida doble: desaparece un punto de venta de producto fresco de cercanía y, con él, una parte del tejido económico local.

El envejecimiento de la clientela, el cambio de hábitos y la competencia de grandes superficies agravan el problema, pero es el precio lo que está dejando sin clientes a muchas pescaderías.

Un problema estructural con impacto rural

Este hundimiento en el consumo afecta de lleno a la cadena de valor del mar: desde las lonjas hasta las conserveras, pasando por los transportistas y las mariscadoras. Galicia no solo produce pescado: vive de él. Y si no se consume, se rompe la economía de muchos pequeños puertos y comunidades rurales.

En zonas como O Morrazo, A Mariña o la Costa da Morte, los ingresos del sector pesquero siguen siendo clave para mantener población, empleo y actividad. Si el pescado no se vende, la sostenibilidad económica de estas zonas se tambalea.

¿Soluciones? El precio, en el centro del debate

La Xunta ha impulsado medidas como el “Bono Peixe”, que ofrece descuentos en la compra de pescado fresco. Una iniciativa positiva, pero insuficiente, según muchos profesionales del sector, que reclaman una política de precios justa: no puede ser que el que pesca cobre cada vez menos y el consumidor pague cada vez más.

Algunos expertos proponen reducir el IVA del pescado fresco, actualmente en el 10 %, o subvencionar puntos de venta directa desde lonja a consumidor. Otros insisten en que la clave está en educar para consumir producto local, fresco y de temporada.

Galicia, ¿una potencia pesquera que no consume lo que produce?

Paradójicamente, Galicia sigue siendo líder en capturas, exportaciones y facturación pesquera. En 2024, la flota gallega superó por primera vez los 900 millones de euros en ventas. Sin embargo, ese crecimiento no se traduce en consumo interno ni en rentabilidad social.

El pescado gallego vuela hacia Europa, Asia o América, pero se aleja de las mesas de su propia tierra. Una contradicción que muestra la urgencia de cambiar el modelo. Porque si el mar da de comer a Galicia, Galicia también tiene que comer del mar.