Cigalas, mejillones y un despido: fraude en la lonja del súper

  • Una pescadera en Ribeira pierde su empleo por intentar llevarse cigalas vivas ocultas en una bolsa de mejillones con etiquetado manipulado.

Un fraude con sabor a marisco

Ni los mejores productos del mar están a salvo del engaño cuando se mezclan con mala praxis. El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia ha avalado el despido de una empleada de pescadería de un supermercado en Ribeira tras descubrirse que intentó llevarse género oculto —y etiquetado falsamente— en una bolsa de mejillones.

Entre los productos involucrados: 725 gramos de cigala viva, marisco de alto valor, mezclado intencionadamente con 600 gramos de mejillones y algo de hueva, todo bajo una etiqueta que indicaba un contenido mucho más barato: solo mejillones a 1,65 €.

El valor real de lo que no se declara

El precio real del marisco presente en la bolsa rondaba los 37,83 €, según el peso y los registros internos. La diferencia con el importe declarado en el ticket —20 veces menor— activó las alarmas de otra empleada, que tras abrir la bolsa encontró más de lo que el etiquetado indicaba.

La dirección del establecimiento no tardó en comprobar las existencias del día y confirmó que faltaban exactamente los gramos que estaban en esa bolsa “rebajada”. Un hecho que, en el sector, se considera una alteración grave del circuito de trazabilidad y control, especialmente cuando se trata de productos pesqueros de alta demanda y valor como la cigala viva.

Justificaciones sin peso… y cigalas recientes

Al día siguiente, la trabajadora contactó con sus superiores alegando que las cigalas eran “producto viejo” y que no estaban aptas para la venta. Sin embargo, la trazabilidad interna la contradijo: los crustáceos habían sido recibidos ese mismo día, y solo se habían vendido 425 gramos. Faltaban exactamente 725, que coincidían con los de la bolsa en cuestión.

Además, la empresa identificó una baja registrada por la trabajadora de 1,9 kilos de cigala sin respaldo documental ni venta que lo justificara, lo que hizo pensar que también había falseado registros internos.

¿Marisco sindical? El tribunal no lo cree

Tras su despido, la trabajadora denunció el caso reclamando 20.000 euros por daños a su dignidad. Alegó vulneración de derechos laborales, falta de asistencia sindical y desconocimiento por parte de la empresa de su afiliación. Pero el TSXG desestimó el recurso y confirmó que el despido se había realizado con pruebas suficientes y siguiendo la legalidad vigente.

Un caso incómodo para el sector

Aunque aislado, este tipo de casos despierta inquietud en un sector donde la trazabilidad, la confianza y el valor del producto son pilares fundamentales. El intento de manipulación en origen, incluso en contextos minoristas, pone en evidencia la necesidad de controles firmes y de una cultura de integridad profesional en la comercialización de pescado y marisco.

En un lugar como Ribeira, puerto de referencia en el Atlántico gallego, estas historias no solo son incómodas: también hacen daño a la imagen de quienes cada día trabajan con honestidad en la cadena del mar.