- El pósito de Carril defiende que el cultivo de almeja en parques marisqueros debe ser reconocido oficialmente como acuicultura para corregir desigualdades fiscales.
- El patrón mayor de Carril presenta al Gobierno un informe que reclama reconocer el marisqueo de almeja como acuicultura. El sector denuncia desigualdad fiscal frente al cultivo de mejillón.
Carril defiende que el marisqueo es acuicultura
El debate sobre el encaje legal del marisqueo vuelve a situarse en el centro del sector marino gallego. El patrón mayor de Carril, Javier Quintáns, ha trasladado al delegado del Gobierno en Galicia, Pedro Blanco, un informe económico en el que defiende que el cultivo de almeja en los parques marisqueros debe ser reconocido oficialmente como acuicultura.
El documento fue presentado en un encuentro institucional en el que también participó el alcalde de Vilagarcía de Arousa, Alberto Varela, y plantea una reivindicación histórica del sector: que el marisqueo cultivado reciba el mismo tratamiento que otras actividades acuícolas como el cultivo de mejillón en batea.
Según los responsables del pósito carrilexo, la actual clasificación administrativa genera diferencias fiscales y regulatorias difíciles de justificar, pese a que las características productivas de ambas actividades son prácticamente idénticas.
Más de cinco siglos de tradición marisquera
Carril es uno de los grandes referentes del marisqueo en Galicia. Su relación con el cultivo de bivalvos se remonta a más de cinco siglos de historia, lo que ha convertido a esta zona de la ría de Arousa en un enclave emblemático para la producción de almeja.
Actualmente existen cerca de 1.300 concesiones administrativas dedicadas a esta actividad, que ocupan aproximadamente un millón de metros cuadrados de superficie productiva. Estas concesiones están explotadas tanto por personas físicas como por entidades jurídicas autorizadas por la administración autonómica.
En estos parques marisqueros se cultivan principalmente almeja fina, babosa y japonesa, especies que requieren un manejo constante y un control exhaustivo de las condiciones ambientales para garantizar su crecimiento y supervivencia.
La actividad no se limita a la simple extracción del recurso natural. Incluye labores de siembra, engorde, limpieza del fondo, control biológico y gestión del cultivo, lo que la aproxima claramente a los modelos productivos propios de la acuicultura moderna.
Un modelo productivo similar al de las bateas
El argumento central del informe presentado por el pósito de Carril es que el sistema de cultivo de almejas comparte los elementos esenciales que definen la acuicultura.
Los parques marisqueros funcionan en zonas delimitadas y concesionadas, con una explotación continuada y sujeta a normas técnicas y ambientales. En ellos se desarrollan procesos de engorde y manejo de bivalvos, exactamente igual que ocurre con el cultivo de mejillón en las bateas de las rías gallegas.

Desde el sector sostienen que esta similitud productiva debería reflejarse también en el marco administrativo y fiscal, algo que actualmente no sucede.
Mientras que el cultivo de mejillón está plenamente integrado dentro de la acuicultura y del sector primario, el marisqueo en parques mantiene una clasificación diferente que genera tratamientos tributarios distintos para actividades prácticamente equivalentes.
El impacto fiscal en el sector
Uno de los puntos clave de la reivindicación es el impacto económico que tiene la actual situación normativa.
El patrón mayor de Carril advierte de que el sistema vigente supone una carga tributaria desproporcionada para los productores de almeja, lo que complica la viabilidad de muchas explotaciones.
Según el informe presentado al Gobierno, el reconocimiento del marisqueo cultivado como actividad acuícola permitiría acceder a un régimen fiscal más favorable, similar al del resto del sector primario.
Esta equiparación no solo aliviaría la presión económica sobre los productores, sino que también contribuiría a reforzar la sostenibilidad del tejido productivo marisquero, formado en gran parte por pequeñas explotaciones familiares.
Galicia, líder europeo en bivalvos
La reivindicación de Carril se produce en un momento especialmente sensible para el marisqueo gallego. El sector afronta desafíos crecientes relacionados con cambios ambientales, episodios de mortalidad y variabilidad en la producción.
Galicia es uno de los principales polos europeos en producción de bivalvos, tanto en acuicultura como en marisqueo. La ría de Arousa, donde se ubica Carril, concentra buena parte de esta actividad y genera empleo directo e indirecto en numerosas comunidades costeras.
Para el sector, avanzar hacia un reconocimiento administrativo más coherente podría convertirse en una herramienta clave para fortalecer la competitividad y estabilidad económica de estas explotaciones.
Un debate abierto en el sector marino
La petición trasladada al delegado del Gobierno no es un caso aislado. En distintos puntos del litoral gallego y español se debate desde hace años sobre la evolución del concepto de marisqueo, especialmente en aquellas explotaciones donde existe cultivo activo del recurso.
El caso de Carril pone sobre la mesa una cuestión de fondo: si el marisqueo cultivado debe considerarse extracción tradicional o acuicultura moderna.
Para los productores carrilexos la respuesta es clara. La actividad que desarrollan combina conocimiento tradicional con técnicas de cultivo, gestión del medio y control productivo propios de la acuicultura.
Reconocer oficialmente esta realidad, sostienen, no sería solo una cuestión administrativa, sino también una forma de garantizar el futuro de uno de los oficios más emblemáticos del litoral gallego.