- A confraría de Carreira e Aguiño celebra un século de traballo e recibe a Medalla de Ouro de Ribeira polo seu legado no sector pesqueiro galego.
Un século de vida no mar
La Cofradía de Pescadores de Carreira e Aguiño cumple 100 años, y lo hace con un reconocimiento que va más allá del protocolo: la Medalla de Oro del Concello de Ribeira. Este galardón, entregado este mes a propuesta del grupo municipal del Partido Popular, es un símbolo de justicia histórica para una institución que ha sido columna vertebral del tejido social, económico y cultural de la comarca.
Más que una distinción: un homenaje al oficio
La medalla no solo honra a la entidad en sí, sino a generaciones de marineros, mariscadoras, patrones mayores, percebeiros y redeiras que han sostenido el alma del mar gallego desde este enclave del Barbanza. La cofradía, fundada en 1924, ha sido testigo de las transformaciones del sector: de la vela al motor, de la lonja tradicional a la digitalización, de la abundancia al reto de la sostenibilidad.
Una historia escrita con salitre y esfuerzo
Durante estos cien años, la cofradía ha sabido combinar tradición y evolución, defendiendo los intereses del sector frente a desafíos como la presión normativa europea, el agotamiento de caladeros o la creciente competencia de mercados internacionales. Su papel como defensora del marisqueo artesanal, gestora de recursos y dinamizadora de la economía local es incuestionable.

En términos prácticos, el trabajo diario de esta cofradía se traduce en empleo, en seguridad alimentaria y en mantenimiento del arraigo en zonas costeras, lo que conecta directamente con la lucha contra el despoblamiento rural y la pérdida de identidad cultural.
Valor sectorial y necesidad de apoyo
El reconocimiento también deja una lectura clara para las administraciones: es imprescindible seguir apoyando a estas entidades si se quiere preservar el equilibrio del ecosistema mar-gente. Aunque en este acto la Xunta no fue protagonista directa, sí convendría reforzar su papel con acciones concretas: modernización de infraestructuras, mejora en la gestión de licencias, impulso a la formación pesquera o mayores garantías para el relevo generacional.
Un faro encendido hacia el futuro
La emoción del acto no solo fue institucional: fue, sobre todo, comunitaria. Las caras de orgullo de los asistentes hablan del valor simbólico de este reconocimiento. La Cofradía de Carreira e Aguiño ha sido y sigue siendo faro para un sector que aún navega en aguas complejas.
La esperanza es que, tras este homenaje, no quede solo el aplauso. Porque si algo nos enseñan estos cien años de historia, es que el mar no se hereda: se defiende, se honra y se trabaja.