- La flota gallega se moviliza contra el diario electrónico obligatorio: paro en Cambados y rechazo a un control pesquero que el sector considera inviable.
- La entrada en vigor del diario electrónico obliga a la flota de más de 12 metros a realizar hasta ocho declaraciones diarias. Cambados lidera un paro y una concentración en Galicia.
La entrada en vigor de nuevos requisitos del Reglamento de Control de la Pesca de la Unión Europea ha encendido la mecha del descontento en la flota gallega. Desde este 10 de enero, los barcos de más de 12 metros están obligados a utilizar el diario electrónico, anotar todas las capturas sin excepción y comunicar con horas de antelación su llegada a puerto. El sector considera estas exigencias desproporcionadas y alejadas de la realidad operativa del mar, y ha decidido pasar a la acción.
Cambados se sitúa al frente de la protesta, convocando un paro de la flota y una concentración en el puerto de Tragove que ya suma apoyos de otros puertos clave de Galicia.
Cambados planta cara: paro de la flota y concentración en Tragove
La cofradía de pescadores de Cambados acordó en asamblea no salir a faenar este lunes como gesto de rechazo a la nueva normativa europea. Los barcos permanecerán amarrados a puerto y, a mediodía, armadores y tripulaciones se concentrarán en el muelle de Tragove.
El patrón mayor, Alejandro Pérez, resume el sentir del sector: la obligación del diario electrónico “va poñer patas arriba o traballo a bordo”. Aunque la flota era consciente de que la medida llegaría, las pruebas realizadas en los últimos días han generado más inquietud que tranquilidad. Según los primeros usuarios, el sistema resulta complejo, rígido y difícil de manejar en plena faena.
Una normativa que no encaja con la pesca de bajura
Uno de los principales puntos de conflicto es la obligación de realizar hasta ocho comunicaciones diarias. Entre ellas, destaca la notificación previa de entrada a puerto, fijada inicialmente en cuatro horas por la normativa comunitaria y reducida a dos horas y media por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
Desde el sector consideran este margen incompatible con la pesca de bajura. “Falamos de barcos que traballan a minutos de terra”, insisten desde Cambados, reclamando un aviso máximo de media hora. La incertidumbre aumenta al comprobar que la redacción del reglamento sigue generando dudas sobre los plazos reales exigidos.
A ello se suma la obligación de registrar todas las especies y todos los kilos capturados antes de llegar a puerto, indicando incluso la zona exacta de captura de cada especie. Si no se completa ese paso, el sistema impide continuar con el registro.

“Somos pescadores, no oficinistas”
El malestar no se limita a Cambados. Cofradías y organizaciones de toda Galicia, y del conjunto del Estado, han expresado su rechazo a una norma que consideran imposible de cumplir sin poner en riesgo la propia actividad pesquera.
Basilio Otero, patrón mayor de Burela y presidente de la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores, lo resume con una frase que ya se ha convertido en lema del sector: “Somos pescadores, no oficinistas”. Advierte de que cualquier error u omisión puede acarrear sanciones de hasta 3.000 euros.
En la misma línea, José Manuel Rosas, patrón mayor de Bueu y presidente de la Federación Provincial de Cofradías de Pontevedra, subraya que trabajar con dispositivos electrónicos “coas mans molladas” no es viable durante la faena.
El rechazo de Cepesca y los problemas técnicos
La patronal Cepesca también ha alzado la voz contra el nuevo sistema de control. En un comunicado remitido al Ministerio, solicita un enfoque “proporcionado y adaptado a la realidad de la flota”, especialmente en el caso de la bajura, que opera cerca de puerto y con mareas cortas.
Desde este 10 de enero, además, desaparece el umbral mínimo de 50 kilos por especie. Ahora es obligatorio declarar absolutamente todas las capturas, incluso de escaso volumen, con un margen de error del 20 % para cantidades inferiores a 100 kilos.
Cepesca considera que esta exigencia es técnicamente inviable para muchas embarcaciones, que carecen de sistemas de pesaje a bordo y solo pueden conocer el peso exacto tras el control oficial en puerto. Por ello, reclama un umbral mínimo operativo o, al menos, un régimen simplificado para capturas accesorias.
Galicia, epicentro de la contestación
La protesta iniciada en Cambados ya ha sido secundada por la cofradía de O Grove, donde alrededor de 70 barcos se sumarán al paro. Desde el pósito San Martiño aseguran estar “en total sintonía” con la movilización y no descartan que se adhieran más puertos gallegos en los próximos días.
El sector confía en que estas acciones sirvan para que las administraciones y los responsables europeos escuchen sus demandas y revisen una normativa que, según denuncian, fue diseñada sin tener en cuenta las particularidades de la pesca artesanal y de bajura.
La implantación del diario electrónico marca un punto de inflexión en el control pesquero europeo, pero su aplicación práctica está generando un rechazo sin precedentes en la flota gallega. Cambados ha dado el primer paso con un paro simbólico y una concentración que puede convertirse en el inicio de un conflicto mayor si no se introducen ajustes.
El sector no cuestiona la necesidad de control y trazabilidad, pero exige que las normas sean realistas, proporcionadas y compatibles con el trabajo en el mar. La respuesta institucional en las próximas semanas será clave para evitar que la brecha entre regulación y realidad siga creciendo.