Bruselas mantiene el veto al fondo y Galicia insiste

  • El veto a la pesca de fondo sigue en pie tras el fallo europeo. Galicia y el Ministerio presionan por vías judiciales y diplomáticas para revertirlo.

La justicia europea respalda el veto al fondo, pero el diálogo sigue abierto

El Tribunal General de la Unión Europea ha desestimado el recurso presentado por la Organización de Productores Pesqueros de Burela (OPP-7) y 16 armadores gallegos contra el veto a la pesca de fondo en 87 zonas del Atlántico Nororiental. La sentencia respalda la decisión de la Comisión Europea basada en la posible existencia de Ecosistemas Marinos Vulnerables (EMV), lo que deja sin efecto la solicitud de reabrir caladeros esenciales para la flota gallega.

Aunque el fallo supone un golpe duro para el sector, el Gobierno gallego y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación no dan por cerrada la batalla. Mientras la Xunta estudia la posibilidad de recurso, el ministro Luis Planas mantiene abierta una “vía paralela de diálogo” con Bruselas.

Galicia, parte activa en la defensa del sector

La Xunta se personó en el proceso judicial como parte coadyuvante, aportando informes sobre el impacto social y económico del veto y defendiendo la baja afectación del palangre de fondo en comparación con el arrastre. La medida, aseguran, afecta directa o indirectamente a más del 25 % de la flota gallega, con más de 200 embarcaciones y cerca de un millar de artes menores comprometidas.

La conselleira do Mar, Marta Villaverde, ha calificado de “muy negativa” la resolución y subrayó la necesidad urgente de reformular las políticas pesqueras europeas para equilibrar los objetivos medioambientales con la sostenibilidad económica y social del sector.

Planas: “Hay que negociar duro”

Por su parte, Luis Planas ha confirmado que el Gobierno central no solo mantiene el recurso judicial, sino que trabaja “en paralelo” en el diálogo diplomático con Bruselas. En una entrevista con Radio Galega, el ministro admitió que la solución no será inmediata, pero considera esencial demostrar que “los datos sobre los que se basó la Comisión no son correctos”.

Planas también explicó por qué no se solicitó una suspensión cautelar del veto, una opción que muchas voces del sector echaban en falta: “Lo desaconsejaban todos los juristas. No afectaba a toda la flota por igual y habría sido desestimado desde el inicio. Yo lo que quiero es ganar el recurso”.

Modernización pendiente y escaso relevo generacional

Durante la entrevista, el ministro hizo autocrítica sobre las duras condiciones de trabajo en la pesca de altura, especialmente en el Gran Sol, que —dijo— son poco atractivas para los jóvenes. Defendió la necesidad de modernizar la flota gallega, no solo para mejorar la competitividad, sino para atraer relevo generacional al sector.

Consecuencias para la flota gallega

En la práctica, el veto sigue vigente y limita seriamente la operatividad de buques en puertos como Burela, Celeiro, A Coruña o Ribeira. Para el sector, la decisión judicial —aunque técnicamente sólida— ignora la diferenciación entre artes de pesca y su impacto real, castigando por igual a métodos selectivos como el palangre.

El riesgo de descapitalización, desincentivo a la actividad y pérdida de empleo en los territorios más dependientes de la pesca sigue creciendo, sin que se perciban alternativas viables a corto plazo.

Entre el recurso y la negociación

El veto europeo a la pesca de fondo no solo ha tensado los vínculos entre Bruselas y el litoral gallego, sino que ha evidenciado una grieta en la gobernanza pesquera de la UE. Mientras Galicia y el sector preparan posibles recursos, el Estado redobla esfuerzos diplomáticos. La clave, coinciden todos, está en lograr que la ciencia se imponga a la burocracia. Porque si los datos no son los correctos, mantener el veto sería más ideológico que ecológico.