- Las bateas gallegas no solo producen mejillón: mejoran la calidad del agua, favorecen la biodiversidad y contribuyen al equilibrio ecológico de las rías.
- El proyecto SEBAM analiza los servicios ecosistémicos del cultivo de mejillón en Galicia y pone en valor el papel ambiental de las bateas más allá de su importancia económica.
Cuando se habla de las bateas gallegas, la imagen que suele venir a la mente es la de enormes plataformas flotantes dedicadas a la producción de mejillón. Sin embargo, detrás de uno de los sectores acuícolas más emblemáticos de Europa existe una realidad mucho más compleja y valiosa: estas estructuras también desempeñan funciones esenciales para el equilibrio de las rías.
El proyecto SEBAM está permitiendo profundizar en el conocimiento científico sobre los llamados servicios ecosistémicos del cultivo de mejillón, es decir, aquellos beneficios que esta actividad aporta al medio marino más allá de la generación de alimento y riqueza económica.

Las bateas, una seña de identidad de Galicia
Las bateas forman parte del paisaje, de la cultura y del tejido económico de las rías gallegas desde hace décadas. El cultivo del mejillón se ha convertido en uno de los grandes motores de la economía azul gallega, generando miles de empleos directos e indirectos y posicionando a Galicia como una referencia internacional en acuicultura.
Pero su aportación va más allá de las cifras productivas.
Cada vez más investigaciones apuntan a que determinadas prácticas acuícolas pueden desempeñar un papel relevante en la salud de los ecosistemas marinos cuando se desarrollan bajo criterios de sostenibilidad y conocimiento científico.
Filtración natural y mejora de la calidad del agua
Uno de los servicios ecosistémicos más destacados es la capacidad filtradora del mejillón.
- Un auténtico depurador natural

Los mejillones se alimentan filtrando partículas presentes en el agua. Este proceso contribuye a regular la materia en suspensión y favorece la transparencia del medio marino, ayudando a mantener el equilibrio ecológico de las rías.
Aunque los investigadores advierten de que estos procesos son complejos y dependen de múltiples factores ambientales, el conocimiento acumulado apunta a que esta capacidad filtradora constituye una aportación significativa al funcionamiento natural del ecosistema.
El papel del mejillón en el ciclo del carbono
Otro de los ámbitos que estudia el proyecto SEBAM es la relación entre el cultivo de mejillón y los procesos asociados al ciclo del carbono.
- Ciencia para comprender mejor los ecosistemas
Los organismos marinos intervienen de diferentes maneras en el movimiento y almacenamiento del carbono en los océanos. Comprender cómo participa el cultivo del mejillón en estos procesos permitirá disponer de información más precisa sobre su contribución ecológica y sobre el potencial de determinadas actividades acuícolas dentro de las estrategias de sostenibilidad marina.

Refugio y soporte para la biodiversidad
Las propias estructuras de cultivo también generan espacios que son aprovechados por numerosas especies marinas.
Peces, pequeños invertebrados y otros organismos encuentran en el entorno de las bateas zonas de refugio, alimentación o asentamiento, convirtiendo estas infraestructuras en puntos de interés biológico dentro de las rías.
Este fenómeno de biodiversidad asociada constituye otra de las líneas de trabajo del proyecto SEBAM y refuerza la idea de que la interacción entre producción y conservación puede ser compatible cuando existe una adecuada gestión del medio.
Galicia, referente de una acuicultura sostenible
El modelo gallego de cultivo del mejillón combina tradición, conocimiento transmitido entre generaciones e innovación científica.

En un contexto marcado por el cambio climático, la presión sobre los recursos naturales y la necesidad de avanzar hacia sistemas alimentarios más sostenibles, experiencias como SEBAM resultan fundamentales para aportar evidencia científica y mejorar la toma de decisiones.
Poner en valor estos beneficios no significa ignorar los retos ambientales existentes, sino comprender mejor el funcionamiento de las rías y avanzar hacia una acuicultura basada en el equilibrio entre actividad económica y protección del medio marino.
Mucho más que una actividad productiva
Las bateas son parte del ADN de la costa gallega. Son empleo, tradición y alimento. Pero también pueden ser aliadas en la conservación de los ecosistemas que las sostienen.
El conocimiento generado por proyectos como SEBAM permite mirar estas estructuras con otros ojos: no solo como plataformas de producción, sino como elementos integrados en la dinámica natural de las rías.
Porque cuidar del mar es, en definitiva, cuidar del futuro de quienes viven de él.