Barallobre refuerza su marisqueo con 750.000 almejas

  • La Cofradía de Barallobre siembra más de 750.000 almejas babosas durante la parada biológica para regenerar sus bancos y garantizar la sostenibilidad.

Regeneración activa durante la parada de marisqueo

La Cofradía de Pescadores de Barallobre ha aprovechado la parada temporal del marisqueo para reforzar sus bancos con la siembra de 752.390 unidades de almeja babosa (Venerupis pullastra), una especie clave para la economía local. Esta actuación se enmarca en el proyecto de regeneración PE209H, financiado por la Consellería do Mar con una inversión de 13.543,02 euros.

Lejos de ser un simple cese de actividad, la parada de tres meses se está utilizando para mejorar la capacidad productiva del recurso y favorecer la recuperación natural del marisqueo, una estrategia que pone de relieve el papel activo del sector en la gestión sostenible de los ecosistemas costeros.

Tres bancos, un objetivo: sostenibilidad

La siembra se ha distribuido en tres enclaves estratégicos del litoral ferrolano: Entremuelles (Barallobre), San Valentín y Maniños, zonas que tradicionalmente sustentan buena parte de la actividad marisquera de la ría.

Además de la siembra, se ha realizado un arado completo de los arenales mediante el uso del tractor de la propia Cofradía. Esta labor, clave para la regeneración, mejora la oxigenación del sustrato y facilita el enterramiento y desarrollo de los bivalvos sembrados.

Con estas acciones, se garantiza que, cuando se retome la actividad extractiva, los bancos presenten mejores condiciones de productividad, beneficiando tanto al medio ambiente como al sustento económico de los mariscadores.

La almeja babosa: motor del marisqueo local

La almeja babosa, una de las especies más valoradas por su calidad y demanda en el mercado, juega un papel esencial en la economía marisquera de Barallobre y de toda la comarca. Su cuidado y repoblación son fundamentales para mantener los niveles de capturas y para conservar la biodiversidad de los bancos.

Las cofradías, como gestoras directas del recurso, no solo actúan como intermediarias entre el mar y el mercado, sino que se implican activamente en la mejora técnica, biológica y ambiental de los bancos, como demuestra esta actuación.

El papel clave del sector durante las paradas

Lejos de suponer una inactividad, la parada de primavera-verano es un tiempo crucial de trabajo silencioso, donde se llevan a cabo tareas de preparación, vigilancia y regeneración que aseguran el equilibrio del sistema marisquero.

Según fuentes del propio pósito, está previsto que se realicen nuevas siembras y arados en las próximas semanas, acompañados de labores de vigilancia para garantizar que el esfuerzo de regeneración no se vea comprometido.

Este enfoque pone en valor un modelo de gestión donde los propios mariscadores asumen la corresponsabilidad en la conservación del recurso, aplicando conocimiento local, técnica y planificación a largo plazo.

Un modelo que también impacta en el rural

La regeneración marisquera no solo asegura la continuidad de la actividad pesquera en la costa, sino que genera empleo, arraigo y economía local también en el entorno rural, donde muchas familias viven directa o indirectamente de la actividad extractiva.

Barallobre representa así un ejemplo claro de gestión comunitaria del mar, donde la tradición se combina con la innovación y la responsabilidad ambiental. Este tipo de actuaciones refuerzan la resiliencia del sector frente a los retos climáticos y económicos que afrontan las rías gallegas.