- Bruselas activa ayudas a la pesca por el alza del gasóleo mientras las cofradías denuncian precios y piden medidas urgentes.
- La UE activa ayudas al sector pesquero por el encarecimiento del combustible. Las cofradías alertan de distorsiones y reclaman soluciones inmediatas.
El sector pesquero europeo vuelve a navegar en aguas turbulentas. Mientras Bruselas activa ayudas extraordinarias para amortiguar el golpe del encarecimiento del combustible, las cofradías elevan el tono y exigen respuestas más rápidas y eficaces. En muchos puertos, la preocupación ya no es futura: es inmediata.
Bruselas mueve ficha ante la crisis energética
La Comisión Europea aprobará la activación de medidas excepcionales dentro del Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA), permitiendo compensar al sector por el aumento de costes y las pérdidas derivadas de la inactividad.
Las ayudas cubrirán el periodo comprendido entre el 28 de febrero y finales de año, en línea con lo aplicado en crisis anteriores como la pandemia o la guerra de Ucrania. El objetivo es sostener la actividad en un momento en el que el gasóleo vuelve a marcar la rentabilidad de cada salida al mar.
El gasóleo dispara la tensión en los puertos
El combustible se ha convertido en el principal cuello de botella del sector. En pocas semanas, su precio ha subido de forma abrupta, obligando a muchas embarcaciones a replantearse su actividad diaria.
En España, el litro de gasóleo pesquero supera el euro de media, con diferencias significativas entre territorios. Esta volatilidad complica la planificación de la flota y reduce márgenes ya de por sí ajustados.
Las cofradías denuncian distorsiones en los precios
La Federación Nacional de Cofradías de Pescadores ha encendido todas las alarmas al detectar posibles anomalías en la formación de precios del combustible.
Según el sector, en algunos casos el gasóleo bonificado para pesca presenta precios base superiores a los de combustibles destinados a usos no profesionales, una situación que consideran injustificada.
Por ello, reclaman:
- Investigación sobre posibles distorsiones del mercado
- Mayor control sobre los márgenes de distribución
- Intervención de las autoridades de competencia si procede
Además, exigen medidas directas como ayudas en el momento del repostaje o sistemas automáticos de compensación vinculados al precio del combustible.

Galicia: entre la amarra y la incertidumbre
- Flota condicionada por los costes
En Galicia, uno de los pilares de la pesca europea, la crisis ya tiene impacto real. Parte de la flota ha reducido su actividad y algunas embarcaciones optan por no salir a faenar ante la falta de rentabilidad.
El combustible puede representar hasta la mitad de los costes operativos en determinadas artes, lo que convierte cada subida en un golpe directo a la viabilidad.
- Crece la presión desde los puertos
Las cofradías gallegas no descartan medidas de mayor calado. Sobre la mesa está la posibilidad de una paralización coordinada de la flota si no se adoptan soluciones inmediatas.
El malestar se extiende por los puertos, donde el sector considera que las ayudas actuales no compensan el ritmo de subida del gasóleo.
- Más fondos europeos en el horizonte
Más allá de la respuesta urgente, el debate en Bruselas apunta al futuro del sector. El Parlamento Europeo propone elevar el presupuesto del FEMPA hasta cerca de 7.000 millones de euros en el próximo marco financiero.
El incremento busca reforzar la resiliencia del sector y abordar retos estructurales como la descarbonización, aunque desde el propio sector se advierte que la transición energética requerirá tiempo y apoyo sostenido.
Un sector entre la urgencia y la transformación
La pesca europea se enfrenta a un escenario complejo: sobrevivir a una crisis inmediata sin perder de vista la transformación a largo plazo.
Las ayudas activadas por Bruselas suponen un alivio, pero las cofradías insisten en que no bastan. La dependencia del combustible sigue siendo una debilidad estructural que deja al sector expuesto a cada crisis energética.
La combinación de ayudas europeas y presión del sector dibuja un momento clave para la pesca. Mientras Bruselas trata de sostener la actividad, los puertos reclaman soluciones más ágiles y ajustadas a la realidad del mar.
Porque cuando el gasóleo marca el rumbo, no solo está en juego la rentabilidad: también lo está el futuro de toda una forma de vida ligada al mar.