- La Xunta archiva definitivamente el proyecto de Altri en Palas de Rei, una decisión que el sector del mar considera clave para proteger la cuenca del Ulla y la ría de Arousa.
- El archivo definitivo del proyecto de Altri reabre el debate sobre el futuro de la ría de Arousa, el río Ulla y el marisqueo gallego. Analizamos qué cambia para el sector del mar.
El final administrativo de un proyecto que marcó al sector del mar
La Xunta de Galicia ha comunicado el archivo definitivo y firme del expediente del proyecto industrial promovido por Greenfiber —participada por la portuguesa Altri y la gallega Smarttia— para instalar una planta de producción de celulosa y fibras textiles en Palas de Rei (Lugo). La Administración autonómica considera que las alegaciones presentadas por la empresa no resuelven el principal obstáculo del proyecto: la falta de una solución viable para garantizar el suministro eléctrico de la futura factoría.
Aunque la resolución puede ser recurrida por la vía contencioso-administrativa, la decisión supone, por el momento, el cierre del procedimiento administrativo y pone fin a uno de los proyectos industriales que más movilización social ha generado en Galicia durante los últimos años.
Para el sector del mar, la noticia va mucho más allá del ámbito industrial.
El río Ulla y la ría de Arousa, en el centro del debate
Desde que el proyecto fue presentado, numerosas organizaciones vinculadas a la pesca, el marisqueo y la acuicultura advirtieron de los posibles efectos que una gran industria de este tipo podría tener sobre la cuenca del río Ulla y, por extensión, sobre la ría de Arousa.
El Ulla constituye una de las principales aportaciones de agua dulce a la mayor ría productiva de Galicia. Su equilibrio ecológico resulta esencial para mantener la productividad de los bancos marisqueros, el cultivo del mejillón y buena parte de los recursos pesqueros que sustentan miles de empleos.
Por ese motivo, cofradías, bateeiros, organizaciones del mar y plataformas ciudadanas defendieron durante toda la tramitación la necesidad de aplicar el principio de máxima precaución antes de autorizar cualquier proyecto susceptible de alterar este ecosistema.
Un conflicto que unió al sector pesquero
Pocas veces el sector marítimo gallego mostró una posición tan ampliamente compartida.
Las movilizaciones celebradas durante los últimos años reunieron a miles de personas y centenares de embarcaciones, con la participación de profesionales del mar procedentes de numerosas rías gallegas. El mensaje era claro: proteger la ría de Arousa significaba proteger miles de puestos de trabajo vinculados al marisqueo, la acuicultura y la pesca artesanal.

El debate trascendió incluso el ámbito estrictamente ambiental para convertirse en una reflexión sobre el modelo de desarrollo que Galicia quiere impulsar y sobre cómo compatibilizar industria, empleo y conservación de unos ecosistemas de enorme valor económico y social.
La crisis del marisqueo da aún más relevancia a la decisión
La resolución llega en un momento especialmente delicado para el sector.
Las rías gallegas, y especialmente la de Arousa, atraviesan una de las mayores crisis marisqueras de las últimas décadas debido a la caída de la producción de bivalvos, la elevada mortalidad registrada en numerosos bancos y la reducción de los ingresos de miles de familias.
Precisamente por esa situación, muchas organizaciones del mar defendían que cualquier nueva presión sobre la cuenca hidrográfica debía analizarse con el máximo rigor científico y técnico antes de autorizarse.
El archivo del proyecto elimina, al menos por ahora, uno de los principales focos de preocupación expresados por el sector.
El futuro del litoral exige una visión integral
La desaparición del proyecto de Altri no resuelve, sin embargo, los problemas estructurales que afectan al litoral gallego.
El marisqueo continúa reclamando actuaciones urgentes para regenerar bancos marisqueros, mejorar el saneamiento de las rías, restaurar los aportes naturales de sedimentos y garantizar una gestión integrada de las cuencas fluviales que desembocan en el mar.
Expertos del ámbito científico llevan años recordando que la salud de las rías depende tanto de lo que sucede en el litoral como de todo lo que ocurre aguas arriba.
La planificación del territorio, la gestión forestal, la agricultura, la industria y el tratamiento de las aguas forman parte de un mismo sistema que acaba desembocando en las rías gallegas.
Una decisión que no cierra el debate
Aunque el expediente administrativo quede archivado, el debate sobre el desarrollo industrial de Galicia continúa abierto.
La comunidad necesita atraer inversiones y generar empleo, pero también preservar unos recursos marinos que constituyen uno de sus principales motores económicos y una fuente de riqueza difícilmente sustituible.
El caso Altri demuestra que los grandes proyectos industriales deberán incorporar desde el primer momento una planificación técnica sólida, garantías ambientales suficientes y un amplio consenso social para evitar conflictos prolongados.
El archivo definitivo del proyecto de Altri supone un punto de inflexión para Galicia y, especialmente, para el sector del mar.
Para miles de profesionales de la pesca, el marisqueo y la acuicultura, la decisión representa un alivio al desaparecer una de las mayores incertidumbres que planeaban sobre la cuenca del Ulla y la ría de Arousa.
Sin embargo, el verdadero desafío continúa siendo otro: recuperar la productividad de las rías, garantizar su buen estado ecológico y diseñar un modelo de desarrollo que permita compatibilizar crecimiento económico y conservación de un patrimonio natural del que dependen miles de familias gallegas.