Almejas en los bolsillos: furtivismo insólito en Vigo

  • Multas por marisqueo ilegal en Vigo: dos casos recientes evidencian la necesidad de más control y educación sobre los recursos del mar.

Dos intervenciones en playas urbanas viguesas

La Policía Local de Vigo ha detectado recientemente dos nuevos casos de marisqueo ilegal en plena ciudad, lo que vuelve a poner sobre la mesa la problemática del furtivismo incluso en zonas de uso recreativo. En esta ocasión, los agentes sorprendieron a dos varones, uno de ellos reincidente, recogiendo almeja en playas no autorizadas para la actividad.

Marisqueo furtivo… en bañador

El primer caso se produjo en la playa de la ETEA, en Teis, donde un hombre de 66 años fue sorprendido tras estar más de media hora recogiendo almejas con total naturalidad. Lo curioso del asunto no fue solo su indumentaria —iba vestido como un bañista— sino también el modo en que escondía el producto: dentro de los bolsillos del pantalón. La escena fue observada y fotografiada por un miembro de la Cofradía de Pescadores de Vigo, que alertó a los agentes.

Cuando la Policía se personó en el lugar, el sospechoso intentó disimular sentándose en las escaleras del pantalán. A su lado había unas pocas almejas depositadas y otras más en los bolsillos. Aseguró que no había cogido más, aunque reconoció conocer la prohibición del marisqueo. Fue propuesto para sanción.

Reincidencia: el caso del italiano

Poco después, en la cercana playa de Ríos, la misma patrulla localizó a otro hombre faenando ilegalmente. En este caso se trataba de un ciudadano italiano de 54 años, sorprendido mientras recogía almejas y las almacenaba en una pequeña embarcación.

Según fuentes policiales, este individuo ya había sido identificado en otras cuatro ocasiones solo en el mes de mayo, siempre por marisqueo ilegal. En esta última intervención, se le incautó aproximadamente un kilo de almeja y también se le propuso para sanción.

¿Pequeños gestos o un problema mayor?

Aunque los casos puedan parecer anecdóticos o de pequeña escala, desde el sector marisquero recuerdan que estas prácticas ponen en riesgo la regeneración natural de los bancos marisqueros y vulneran el trabajo de los profesionales que sí cumplen las normas. Desde las cofradías se reclama mayor vigilancia y también más pedagogía hacia la ciudadanía para explicar por qué el mar no es una despensa sin límites.

La pesca y el marisqueo ilegal no solo afectan a los recursos: generan competencia desleal, dañan el ecosistema y, en casos como estos, reflejan una preocupante falta de conciencia social sobre el valor del mar.