- Decomisadas 720 trampas de pulpo en A Guarda y liberados 117 kilos de ejemplares pequeños durante un operativo de Gardacostas.
Pulpo en riesgo: un operativo que destapa la presión sobre el recurso
El pulpo vuelve a estar en el centro del debate en la costa sur gallega. Un operativo del Servizo de Gardacostas retiró 720 cacharros ilegales a cuatro millas de A Guarda y devolvió al mar 117 kilos de pulpo pequeño, un volumen que revela tanto la presión sobre la especie como el buen ritmo reproductivo del caladero.
Aunque el uso de estos artilugios está prohibido en aguas gallegas, siguen apareciendo con alarmante frecuencia, especialmente en la franja entre la ría de Vigo y la desembocadura del Miño.
Un decomiso que revela lo que no se ve bajo el agua
Los inspectores de la patrullera Mar de Galicia localizaron los cacharros cargados de cefálopodos aún sin talla comercial, ejemplares que no deberían estar en contacto con ningún arte de pesca. El hallazgo apunta a un problema persistente: la utilización de métodos furtivos que comprometen el plan de explotación y ponen en riesgo la regeneración del pulpo.
Pese a ello, los técnicos interpretan la presencia de tanto juvenil como una señal positiva de reproducción en este tramo del caladero comunitario.

Más de 14.000 trampas retiradas este año: una carrera constante
La cifra global impresiona: 14.000 cacharros decomisados en 2025 en todos los puertos gallegos, según datos del propio servizo. Casi 9 de cada 10 se concentraron en el litoral comprendido entre Vigo y A Guarda, la zona con mayor densidad de actividad pesquera y también con más presión furtiva.
El esfuerzo de vigilancia se reforzó especialmente entre abril y junio, meses en los que la flota profesional tuvo que cesar la captura por parada biológica y veda. Es en esos periodos cuando suelen proliferar las artes ilegales que buscan aprovechar el vacío.
Impacto en la economía del mar
El pulpo es uno de los recursos clave para la flota artesanal gallega. En lo que va de año, la comunidad ha descargado 1.218 toneladas, valoradas en más de 12,8 millones de euros, un incremento cercano al 21 % respecto al curso anterior.
Cuidar la especie no es solo una cuestión biológica, sino económica: la dependencia de muchas familias de la costa está directamente ligada a un recurso que necesita ciclos de descanso y control para seguir generando empleo y valor.
Sanciones que pueden dejar al sector fuera del mar
Desde Gardacostas recuerdan que cometer estas infracciones no es un juego. Los implicados se enfrentan a multas importantes e incluso a la retirada del permiso de explotación (pérmex), una decisión que puede apartar definitivamente a un profesional del sector.
Los operativos seguirán activos y se prevé que aumenten a medida que avance la campaña, con el objetivo de proteger un recurso emblemático de la pesca artesanal gallega y garantizar que el pulpo siga siendo un motor económico para las rías.